Rehumanizando La Política
La deshumanización y automatización es un tema histórico pero que tuvo un boom en siglo XIX con la producción masiva y el imperialismo, cuyo objetivo ha sido y es empoderar a los países a través de la toma de territorios con riqueza en recursos naturales para su explotación, utilizando bajo esta perspectiva al hombre y a la mujer como operadores inconscientes para el beneficio de pocos.

De esta manera se ha ido sembrando e inculcando socialmente una falsa idea de la felicidad a través del consumismo, dando inicio a una era robótica que va evolucionando y la cual me preocupa realmente en donde va a terminar.

La idea del desarrollo y sustentabilidad de un país se rige en el poder y me cuesta entender que hoy sea más importante la tecnología que los recursos humanos y naturales. Estamos perdiendo el sentido de la vida misma, su esencia y su finalidad.

Bajo esta perspectiva operan todos los sectores y gremios del mundo, existe todo un sistema e industria detrás y por ello me parece absurdo que culpen a los gobiernos.

Han existido diferentes sistemas y estructuras gubernamentales a lo largo de los tiempos, la realidad es que con ninguno ha habido una conformidad absoluta de la gente o un éxito rotundo en cuanto a un desarrollo sostenible y aprovechamiento responsable de los recursos. Podemos observar países con sistemas capitalistas, democráticos, socialistas, etc., y en todos, falta algo. Si hemos probado todo menos el camino de la ciencia unificada con la filosofía –del que tanto hablaron grande pensadores con Maxwell y Einstein-, ¿por qué no hacerlo? Bien dice el dicho, si quieres resultados diferentes, tienes que hacer las cosas de manera diferente.

Bajo mi perspectiva, entre más iluminemos nuestras sombras, más podremos estar en donde sea, con quien que sea y sentirnos plenos. Hoy sostuvimos esta discusión en mi salón de clases y al plantear mi postura el profesor dijo: ¨Karla necesitas poner los pies en la tierra¨, al escuchar esas palabras mi corazón se llenó aún más de pasión, de esa que te enciende y te da ganas de salir a la calle a hacer una revolución y cambiar al mundo y entonces respondí: ¡Nunca!, y sí, nadie me va a quitar mis ganas de trabajar por un cambio que inicia con mi propio crecimiento para poder ayudar en la medida de mis posibilidades a generar un cambio real en la sociedad. Suena ambicioso pero creo que si todas y todos logramos desatar esas ganas, estoy segura que puede suceder.

La ciencia busca la verdad con el método hipotético deductivo, y la filosofía es un saber reflexivo, no limitado por el método. El ser en sí mismo no está limitado, y de ahí surge la oportunidad de todo, en abrir nuestra mente a explorar las infinitas posibilidades del universo.

Mi idea de un gobierno ideal esta en las letras de Platón, una Aristocracia -el gobierno de los filósofos-; un estado en donde imperen los valores. A pesar de la subjetividad que nos da la compasión hacía la dualidad del ser, bajo la premisa de que nada está bien o mal, existe la ética en mi defensa para aterrizarme más como bien dijo mi profesor.

El ¨Rey filósofo¨, mi figura favorita, una persona justa cuyo elemento racional, ayudado por la voluntad, controla los apetitos. No me cabe la menor duda de que la disciplina es una forma de vida, es un gran medio para llegar a la iluminación.

Bajo esta perspectiva, creo que debemos basarnos en un tema de fondo, en las estructuras de los partidos políticos, en renovarlos, hacer una limpia y nuevo proceso de reclutamiento y selección de sus militantes. Si es algo que se hace en las empresas, tiene todo el sentido que se haga en los partidos, que son cuadros de formación que fungen como plataformas para el surgimiento de los gobernantes.

Un sistema de recursos humanos para renovar los cuadros, ayudaría en gran medida para que tuviéramos la certeza de que los integrantes son personas conscientes, éticas y congruentes, pero sobretodo con vocación de servicio y que entiendan que ese es el principio básico que rige a la administración, servir a la gente, no a uno mismo como lo vemos hoy en día en algunos casos.

El trabajo de campo también es parte esencial en la rehumanización política. La realidad es que es imperativo estar preparado para ser un funcionario público, pero lo es más aún tener conocimiento de si mismo en primera instancia, trabajarse y del mismo modo conocer a la ciudadanía, las diferentes realidades y formas de vida para poder entender mejor las necesidades reales y objetivas de México –cosa que pocos hacen fuera de las cámaras y la mercadotecnia-.

El servicio público ha sido devaluado y desvirtuado por la ciudadanía y por los mismos servidores en el ejercicio de sus funciones. Trabajar por y para México es un privilegio del cual debemos sentirnos orgullosos y sobretodo, debemos responder a tal responsabilidad siempre en beneficio de nuestro país y su gente.

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Karla Rojo de la Vega Mota Velasco