Las dos Venezuelas
Por: Luis David Fernández Araya

En la república bolivariana de Venezuela se han roto toda clase de esquemas, allá se detiene a la gente “porque se le da la gana” a la Guardia Nacional, se ha roto con la libertad de expresión, con la libertad económica, con la libertad de la libre manifestación, con la libertad política, con la libertad social. Por supuesto que a través de la censura a varios medios locales se ha intentado frenar la información que llega al resto del mundo, pero algo es cierto, cada vez es más difícil para el gobierno de Maduro ejercer la censura e intentar tener dos Venezuelas.

Una, la romántica, la bolivariana que de suyo busca la justicia para todos, así lo establece en su Constitución y la otra, la de la realidad, con la mayor crisis social que haya tenido en su historia, con desabasto de productos básicos, largas filas para conseguir alimentos, con una caída de los precios internacionales del petróleo, con una crisis de violencia que tan sólo en 2016 presentó una tasa de 78 homicidios por día, una cantidad avanzada de protestas a diario, con las más altas tasas de corrupción y con agresiones directas al periodismo que no está del lado oficial.

Particularmente, esta última Venezuela le ha apostado a perseguir a la prensa a través de agresiones a diversos medios y periodistas, tal es el caso de la sufrida por la corresponsal Elyangélica González o al medio El Estímulo, el canal de noticias TV Venezuela o a los periodistas franceses Sebastián Pérez y Diddier Barral, de la agencia fotográfica CAPA, y todo eso sucede en aquel país que hace algunos años era llamado “el sueño americano del sur”.

Lo que contrasta con un mandatario que justamente con motivo de la semana santa, envió un mensaje de amor, de la necesidad de cultivar la paz, quien señaló que “del odio y la violencia no viene nada bueno”; oportuna declaración de un mandatario que ha enviado a reprimir todo aquello que no esté de acuerdo con su gobierno y cuya asesoría para la buena administración proviene de la voz de un “pajarito”, con un saldo al día es de al menos 6 muertos derivado de las manifestaciones.

Y está la otra Venezuela, la que tiene prendida las alarmas, la Venezuela real, la de la clase media, la de los estudiantes marchando, la que está pasando hambre, aquella que aunque pocos acepten se parece más a una dictadura moderna o régimen hibrido, que aunque muchos se han negado a aceptarlo existe hambre y de seguir así serán inevitables los escenarios de hambruna.

Aún hay quienes se niegan a ver a esta Venezuela y que defienden a la otra, la de Maduro, diciendo que ahí hay espacio para la oposición, que existen libertad de opinión, que Maduro tiene alta aceptación, que sí se puede salir a la calle, que está lejos de parecerse a Cuba e incluso puede que tengan razón, pero el riesgo de seguir así es que al final sólo quedará una Venezuela, la real.



Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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Las opiniones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente a Luis David Fernández Araya
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