Uso político del miedo
El miedo es un recurso simbólico que utilizan los sistemas políticos para reforzar el control social. Representa uno de los motores de la política y un mecanismo de protección que permite anticipar y responder a un peligro cualquiera, real o imaginario. Históricamente, el miedo ha sido el principal instrumento político para manipular o contener a las masas en el marco de la lucha por el poder. El uso político del miedo es evidente en estos momentos en Venezuela que vive una de las etapas más difíciles de su historia. La represión sistemática desatada por el gobierno de Nicolás Maduro frente a la creciente protesta social ha producido en las dos últimas semanas la muerte de seis personas y 470 detenciones arbitrarias.

En Venezuela el régimen trata de mantener la estabilidad política aumentando la represión y estimulando la formación de violentos grupos paramilitares, pero sin atender la creciente pobreza, criminalidad, inflación, escasez de alimentos, medicinas y devaluaciones de la moneda. El gobierno mantiene un enfrentamiento con una parte considerable de la sociedad, indignada por el rumbo que ha tomado el país, conducido por un régimen que se define de izquierda y que estableció un modelo económico ineficiente que ha generado una crisis humanitaria de grandes dimensiones.

De acuerdo con el Foro Penal Venezolano, una organización no gubernamental defensora de los derechos humanos que brinda asistencia gratuita a los detenidos, existe una gran cantidad de presos políticos acusados por participar en las manifestaciones populares, “provocar terrorismo” a través de las redes sociales o instar a la resistencia ciudadana. La privación de la libertad de los líderes opositores busca despejar el camino al gobierno frente al incremento de las movilizaciones sociales. Más de 20 países de la OEA han exigido respetar a la Asamblea Nacional, convocar a elecciones y liberar a los presos políticos.

El miedo representa una emoción primaria de defensa provocada por una situación de peligro anticipada por la previsión, evocada por el recuerdo o producida por la fantasía. El miedo frecuentemente se acompaña de una reacción que prepara al organismo para enfrentar situaciones de emergencia, disponiéndolo a la defensa frente a situaciones de incertidumbre, lucha y fuga. El padre del psicoanálisis Sigmund Freud, distingue entre el miedo que “requiere un objeto determinado en presencia del cual uno lo siente”, la angustia que designa “cierto estado de expectativa frente a un peligro desconocido”, y el terror que es “un estado en que se cae cuando se corre un peligro sin estar preparado”. El miedo impacta en la dimensión psicológica del individuo y la colectividad.

El miedo se contagia muy fácilmente y hace que poblaciones enteras sean susceptibles de ser dominadas o subyugadas. Los fabricantes del miedo saben que la violación a los derechos humanos, las agresiones a periodistas, la censura informativa, la persecución de líderes y el arresto de manifestantes, desempeña la función política de crear sumisión y obediencia. El denominado Socialismo del Siglo XXI en Venezuela, obliga a las principales fuerzas políticas de izquierda en México a manifestarse respecto a este sistema de “inspiración popular” que persigue y aplasta a los adversarios.


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Isidro H. Cisneros