Una nueva estrategia, impulsada por el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), el Ministerio de Salud, varias fundaciones ecologistas locales, así como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, espera que los “ticos” pronto puedan hacer una transición responsable hacia alternativas renovables al plástico.

“Los residuos sólidos son una amenaza al desarrollo de las sociedades, la falta de una adecuada disposición de estos y su gestión integral han puesto en peligro nuestros recursos acuáticos, un ejemplo de ello son los plásticos de un solo uso, los cuales los utilizamos pocos minutos o segundos y luego permanecen en el ambiente por cientos de años”, comentó a la prensa Fernando Mora, viceministro de Aguas y Mares del MINAE.

Alternativas renovables

El plástico de un solo uso es el más contaminante de todos: su vida útil se limita a una sola aplicación, y generalmente termina -a los pocos minutos- en un basurero, en la calle o, en el peor de los casos, directamente a un río o al océano. Por lo general, estos polímeros son de baja calidad (por su condición de desechable) y tardan cientos de años en degradarse.

La idea del Gobierno costarricense es impulsar la sustitución de estos plásticos por otros materiales renovables no derivados del petróleo y compostables marinos, lo que significa que su tiempo de degradación debe ser menor a seis meses, incluso en ambientes marinos, transformándose en compost, la primera etapa de biodegradación de cualquier materia orgánica.