La Luna es más joven de lo que creíamos

La Luna tiene una edad diferente a la que se pensaba; para ser exactos, resultó ser 85 millones de años más joven.

Esa fue la conclusión a la que llegó un equipo de geofísicos planetarios del Centro Aeroespacial Alemán. Con ayuda de un modelo numérico, pudieron reconstruir lo que sucedió hace 4.425 millones de años (cuatro mil cuatrocientos veinticinco millones de años), el periodo en el que se formó nuestro satélite. Los hallazgos se reportaron en Science Advances.

Los modelos de formación de la Luna nos cuentan la siguiente historia. Hace más de 4 mil de millones de años, nuestro sistema solar era bastante caótico. La Tierra todavía estaba en formación, recolectando materia del disco de polvo y gas que orbitaba al sol en ese entonces. El planeta iba creciendo poco a poco.

En ese entonces, un protoplaneta del tamaño de Marte, llamado Theia, se estrelló contra nuestro joven planeta. La colisión dejó una gran cantidad de escombros y rocas en el espacio. Estos escombros se aglomeraron y formaron el cuerpo rocoso que hoy conocemos como Luna.

Hasta antes de este estudio, los investigadores pensaban que la colisión que generó la Luna ocurrió hace 4.510 millones de años. Sin embargo, ahora se conoce que la colisión habría tenido lugar hace 4.425 millones de años; es decir, 85 millones de años después de lo que se pensaba.

La colisión que dio nacimiento a la Luna provocó la expulsión de una cantidad considerable de material del manto de nuestro planeta. Esto formó océanos de magma, tanto en la Tierra como en el nuevo satélite. En la luna, este océano comenzó a solidificarse rápidamente y se formó una costra de cristales.

Hasta el momento los científicos no habían podido determinar cuánto tiempo tardó este océano de magma en cristalizarse por completo. Esto representaba un gran obstáculo para concluir cuando se había formado el satélite.

Sin embargo, con ayuda de modelos matemáticos, los científicos en este nuevo trabajo lograron calcular la composición de la Luna a lo largo del tiempo.

Esto fue posible gracias a que calcularon cómo la composición de los minerales de silicato ricos en magnesio y hierro, que se formaron durante la solidificación del océano de magma, cambiaron con el tiempo.

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