El dilema – Logística

Los procesos bélicos dejan grandes enseñanzas para la humanidad, ciertamente producen destrucción, pero también generan enseñanzas que en la post-guerra son aplicadas para mejorar la vida de las naciones. Obviamente renovar las capacidades militares son las primeras medidas –se gane o se pierda, pero también aprovechar las innovaciones para aplicarlas en otros terrenos de actividad como la medicina, los transportes, las vías de comunicación y la tecnología aplicada a las causas nobles de la paz.

En el curriculum de la carrera militar sobresalen tres ámbitos de interés principal. La fase estratégica que es el diseño maestro de las acciones bélicas para vencer al enemigo; las promociones tácticas que contemplan el uso inteligente de los recursos bélicos para atender situaciones de fuego; y la logística que es el desempeño real de los ejércitos antes, durante y después de los combates a fin de que los efectivos cuenten, oportunamente, con los suministros necesarios (armas, parque, uniformes, vehículos, combustibles, víveres, medicinas, comunicaciones…. No contar con la apropiada logística es comprometer el resultado, es algo más que la valentía de los soldados, es saber llegar, permanecer y dominar.

La Segunda Guerra Mundial ha sido materia de estudio organizacional en la mayoría de las mejores escuelas de administración. Las figuras de Hitler y de Generales como Erwin J. Rommel, el zorro del desierto, que logró sorprender a sus enemigos con astucia e inteligencia excepcional venciendo a ejercidos mejor dotados. Por el lado de los aliados, es mítica la figura del General Dwight D. Eisenhower, el amo de la estrategia, que desde Washington encabezó la ruta de las alianzas, la de Generales como Douglas MacArthur y George Patton responsables de las operaciones de invasión cuyas valentías y arrogo forzaron la derrota del disciplinado ejercito alemán, y las figura de los Generales George Marshall y Omar Bradley, menos conocidos por su perfil militar, pero indudablemente los hombres que pudieron garantizar la efectividad de las fuerzas armadas a través de una red de logística que respaldo las operaciones de un ejercito sin experiencia local y diversidad de desempeño (aéreo, naval y terrestre) y las tareas de la compleja reconstrucción.

Si el Presidente López Obrador se diera espacio para poder estudiar esas experiencias seguramente lograría dar forma a su quimérica Cuarta Transformación. Es cierto que en la parte estratégica no le este yendo tan mal, al final de cuentas lleva muchos años en la lid y conoce bien los terrenos que pisa, las debilidades de sus adversarios y la fortaleza de sus seguidores. La contienda electoral así lo evidencia.

En el tema táctico las cosas son diferentes, aún es prematuro aventurar conclusiones, pero es obvio que no está pudiendo armar el equipo que aterrice los resultados prometidos. Ha optado, en una primera fase, en desmantelar el aparato burocrático que heredo, no es equivocada la decisión ya que el error de anteriores mandatarios fue lidiar con equipos que no les eran leales (Fox-Calderón), en el caso de Enrique Peña fue lamentable la alternativa con un equipo paralelo de amigos y compadres locales que no entendieron que el país era más complejo que la entidad que habían gobernado previamente, además de que su interés se centraba en apurar beneficios personales.

Por otra parte, López Obrador carece de un plan rector (el Plan Global 2019-2024 no es su prioridad), toma decisiones desarticuladas y dispersas que sólo abren frentes complejos y desgastantes como la cancelación del aeropuerto de Texcoco que ha traído graves contratiempos administrativos, financieros y legales, así como la preocupación y hostilidad de los mercados.

Pero ahora esta frente a su peor enemigo que es la “Logística”, ya que no está preparado para enfrentar su programa de gobierno, como en el tema de la inseguridad en donde anticipa acciones que son, lo menos, inconstitucionales, como la operación prematura de la Guardia Nacional que todavía no es discutida ni aprobada, o la gestión de un presupuesto centralista que afecta principios federalistas y el enojo de los gobernadores. Y, por si fuera poco, la irresponsable medida contra el “huachicoleo” en la que sin ninguna previsión alborotó el avispero y que lo ha metido en un callejón sin salida que puede dar al traste con su gobierno ya que las fuerzas opositoras ya tienen discurso y espacio para enfrentar, en mejores condiciones, la lucha política y la suerte de la nación. Por el bien de todos, López Obrador debe repensar estratégica, táctica y logísticamente su gestión.

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