Anaya y el boicot virtual a su campaña desde Chihuahua

Desde el 20 de enero, el gobernador de Chihuahua comenzó a recorrer diversas ciudades con la exigencia principal de que el Gobierno Federal agilice la deportación y arresto del exgobernador César Duarte Jáquez, pero también para pedir “un verdadero federalismo, que otorgue a los estados del país los recursos de manera equitativa y sin sesgos políticos o de revanchismo”.

Corral asegura que la Federación no le depositó 700 millones de pesos que le correspondía de participaciones durante 2017, lo que no permitiría que se enfrenten de manera correcta diversos retos de la entidad como la violencia y la inseguridad.

Como este movimiento tenía todas las características “antiestablishment” del discurso que había manejado en sus spots, a Ricardo Anaya le quedaba perfecto para respaldar a ratos, montarse en la cobertura mediática y luego retomar el protagonismo como precandidato. Pero los días han transcurrido, el recorrido parece interminable y esto se cruzó con el primer informe de gobierno de Corral.

Según revelan medios periodísticos locales y hasta nacionales. El columnista Francisco Garfías refiere que Alejandro Domínguez, aspirante a la alcaldía de la ciudad de Chihuahua, detalló las molestia del candidato presidencial del Frente con el gobernador de Chihuahua.

En declaraciones al diario digital de Chihuahua Tiempo, ni más ni menos que Diego Fernández de Cevallos pidió a Javier Corral Jurado, “no equivocarse en el camino, buscar un escenario de legalidad y justicia, y no de protagonismos”. Una mirada aguda y certera de este líder blanquiazul que observa antes que muchos la realidad del panorama político.

Justificable o no su movimiento, el timing de Corral para hacerlo resulta dañino para la causa política de Anaya, y por consiguiente para Acción Nacional. Pareció importarle poco que el comienzo de la Caravana se empatara con las semanas de mayor intensidad de la precampaña, un periodo realmente corto y que el aspirante requiere para posicionarse lo más pronto posible no solo por militantes, sino por un mayor número de electores.

Anaya enfrenta un déficit no considerado en sus primeras estimaciones. El efecto “Corral” tendrá que evaluarse en los siguientes días y valorar en el “cuarto de guerra” si el respaldo continúa o deberán tomarse decisiones claras y precisas.

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