En los últimos meses tres figuras identificadas dentro del PAN como enemigas de Ricardo Anaya renunciaron al partido. La primera fue la ex primera dama Margarita Zavala, quien aspiraba a la candidatura presidencial de Acción Nacional, que finalmente se quedó en manos de Anaya Cortés. Después renunció su cuñada, la actual senadora con licencia Luisa María Calderón. El último en abandonar las filas panistas fue el senador Javier Lozano, uno de los principales detractores de Anaya. Sin embargo, en las columnas políticas dicen que los enemigos más fuertes de Anaya todavía están en casa: Felipe Calderón, Ernesto Cordero, Roberto Gil, Jorge Luis Lavalle y Rafael Moreno Valle.

 

A pesar de que Margarita Zavala renunció al PAN, su esposo, el expresidente de México, Felipe Calderón, se mantiene en el partido. Desde ahí critica cada paso de Anaya, y aprovecha para acusarlo de fracturar a Acción Nacional. Además usa las redes sociales para atacarlo y promover la candidatura de Zavala, quien va por la vía independiente.

 

“El PAN, que era el partido democrático por naturaleza, cancela internas; su dirigente abusa del poder y se autonombra candidato. 2 partidos más, le sirven de tapete. Y todavía hay el cinismo de llamarle ‘día histórico para la democracia’. Chale”, escribió Calderón en su cuenta de Twitter en diciembre pasado, cuando Anaya dejó la dirigencia nacional del partido y se destapó para la Presidencia de la República.

 

Ernesto Cordero, del llamado grupo de los “senadores rebeldes” del PAN y exsecretario de Hacienda en el gobierno de Calderón, afirmó que a diferencia de su compañero Javier Lozano, él no renunciará al partido.

 

“Aquí voy a estar. Yo voy a apagar la luz y cerrar la puerta del Senado hasta el último de agosto (…) Yo soy panista. Me da mucho orgullo. Yo milito en el Partido Acción Nacional y voy a defender hasta el final los principios y los valores del partido aunque, paradójicamente, sea la misma dirigencia del partido el que se olvida de ellos”.

 

Para nadie es un secreto que Cordero es cercano al precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, los panistas lo acusan de operar a favor del tricolor en el Senado.

 

Los golpes mediáticos de Cordero contra Anaya (que se encuentra en plena precampaña) aumentaron, ahora lo comparó con Andrés Manuel López Obrador, aspirante de Morena a la Presidencia. Además llamó “corrupta” a la dirigencia nacional del PAN, la cual está en manos de Damián Zepeda, mano derecha de Ricardo Anaya.

 

El resto de los senadores rebeldes que aún siguen en la bancada del PAN, Roberto Gil y Jorge Luis Lavalle, también han señalado en múltiples ocasiones que los errores de Anaya favorecen a López Obrador.

 

Lo que es un misterio es el papel que jugará ahora el exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quien durante un año peleó por la candidatura presidencial del PAN. Luego de ser uno de los principales rivales de Anaya Cortés, y de cuestionarlo por la “falta de transparencia en el proceso para definir la candidatura”, decidió declinar a la contienda. Sin embargo, hay preocupación en el PAN, porque hasta el momento Moreno Valle no ha dicho si apoyara a Anaya rumbo a las elecciones del 1 de julio.

 

En medios nacionales trascendió que Rafael Moreno Valle cedió a cambio de que Acción Nacional impulsara la candidatura de su esposa, Martha Erika Alonso, a la gubernatura de Puebla. A pesar de esto, no es seguro que vaya a respaldar a Anaya Cortés. Moreno Valle tiene capacidad de movilizar cuadros importantes en Puebla y Estado de México, donde cuenta con la operación política del diputado federal Ulises Ramírez. Mientras que Anaya tuvo malos resultados en su operación en las pasadas elecciones en Estado de México. El PAN comenzó en segundo lugar, y al final cayó hasta el cuarto.