Otra víctima más de la reforma fiscal que en 2014 empujó el Gobierno Federal, son los vinos y licores los cuales por esta imposición de mayores impuestos elevándo su ISR al 30% y el IEPS a 53%.

Ante ingresos públicos siempre limitados, es frecuente recurrir a esta opción para completar la recaudación, pese a que esa práctica ha motivado un creciente impulso a la informalidad que llega a significar el 43% del mercado nacional.

En 2016 sacó adelante la NOM 199, relativa a la elaboración de las bebidas con el fin de garantizar al consumidor que compra lo que dice la etiqueta. El año pasado se firmó el “Pacto por la Formalidad”, con el fin de sumar otros frentes cabe mencionar que el SAT de Osvaldo Santín ha participado de forma protagónica, junto con PROFECO de Rogelio Cerda.

Algunos estados como Baja California, Aguascalientes, Campeche, Querétaro y Nayarit han instrumentado cargas locales al consumo en detrimento de la clientela. A partir de esta mes se a sumado el EdoMex sin importar el supuesto acuerdo con Alfredo del Mazo en le cual se estableció que no se aplicaría.

La propuesta del congreso local en realidad estaba pactada con la administración a cargo de este mandatario, la nueva carga a la bebidas alcohólicas de alta graduación es un IEPS local del 4.5%, que se adiciona al 53% federal y al 16% de IVA, siendo esto en comparación con otros estados exorbitante.

La Comisión para la Industria de Vinos y Licores (CIVYL), que preside Erik Seiersen; la Asociación de Distribuidores de Vinos y Licores (ANDIVYL), a cargo de Jesús Alarcón, y la Asociación de Abarroteros Mayoristas (ANAM), a cargo de Iñaki Landáburu, se inconformaron de inmediato. Lograron del gobierno de Del Mazo el compromiso de que no se aplicaría. A esas gestiones también se sumaron CANIRAC del Edomex, que lleva Pablo Durán; COPARMEX local, a cargo de Gilberto Sauza; CANACO Toluca de Laura González; la Asociación de Bares y Restaurantes del Valle de Toluca (ASBAR), que preside Patricio González, y el CCE de Juan Pablo Castañón. Sin embargo, ya sabe que del dicho al hecho hay mucho trecho, y la nueva carga fiscal ya es una realidad frente al enojo de las grandes firmas que se sienten engañadas, esto es Bacardí de Carlos Álvarez; Cuervo de Juan Beckman; Pernod Ricard de Noël Adrián, la propia Diageo, por citar algunas. Al final el nuevo impuesto se aplicara.

Sin embargo, la nueva carga fiscal ya es una realidad frente al enojo de algunas grandes firmas como por ejemplo Bacardí y Cuervo. Al final el nuevo impuesto implicaría una recaudación de 300 millones de pesos y se va a redundar en mayor informalidad, puesto que eleva los precios. El propio SAT se verá afectado en una entidad que es importante en materia de consumo. Tras de que se hayan iniciado ya análisis de carácter jurídico, es probable que, sin dejar pasar más tiempo, sobrevenga una lluvia de amparos.