Han transcurrido algunos días desde que inició este nuevo ciclo de 365 días al que llamamos “el 2018”. Tradicionalmente es el momento del año en el que planteamos los famosos “propósitos” que buscamos cumplir a lo largo de 12 meses. Incluso, tenemos el ritual de comer 12 uvas al son de las campanadas que anuncian la llegada del año nuevo, cada una de las cuales representa uno de estos propósitos (los cuales estamos convencidos que ahora sí cumpliremos). Sin embargo, la realidad nos muestra una y otra vez que transcurrido el primer mes del año la gran mayoría de las personas ha abandonado muchos de sus propósitos ¿por qué? No es un asunto de auto sabotaje, poca fuerza de voluntad o falta de motivación.

Lo primero que tienes que saber es que no es necesario tener 12 propósitos, incluso si estos son muy ambiciosos puede resultarte abrumador tener que cumplir una lista tan larga o retadora. Basta con que te comprometas y pongas en marcha uno solo de ellos para que tu vida cambie significativamente. Los propósitos se abandonan fácilmente cuando no se han planteado de forma correcta en un inicio; esto quiere decir que muchas de estas metas para el 2018 se quedan como buenos deseos o intenciones, y no existe un plan real que te ayude a ponerlos en marcha. Un propósito tiene que moverte, inspirarte, entusiasmarte y sobre todo dejar claro ¿cómo va a transformar tu vida?, no es algo tan simple como “dejaré de fumar”, “voy a ahorrar”, “cambiaré de trabajo”, “voy a viajar”.

Detrás de un propósito debe existir un ¿para qué?, debes tener claro ¿cómo buscas darle un nuevo giro a tu experiencia de vida? Una vez que tienes esto claro es momento de actuar, y generalmente las acciones implicarán un cambio de hábitos o la creación de hábitos nuevos, y aquí es en donde mucha gente pierde la conexión entre sus buenas intenciones y la realidad. Necesitas tener un plan y compromiso para ejecutarlo. Pequeños cambios en tu rutina pueden dar resultados significativos, siempre y cuando estén alineados con tu propósito y seas constante y disciplinado. Un cambio de hábitos puede implicar esfuerzo, pero si tu meta es clara e inspiradora ese esfuerzo no lo experimentarás como incomodidad o sacrificio.

Una de las claves para mantenerte firme con un propósito es poner atención en tu progreso y aprender a disfrutar el camino pase lo que pase. Alcanzar un propósito no es algo que se consigue de la noche a la mañana o por un golpe de suerte, es algo que se trabaja y se construye, por lo tanto, no hay mejor combustible para mantener vivo un propósito que darte cuenta cómo estás avanzando; así que se consiente de cada paso conseguido y cada logro, por más pequeños que parezcan.

Te espero todos los lunes a las 16hrs. en “Aprendiendo a Vivir” para que descubras ¿cómo te relacionas con tus propósitos de vida?, para que identifiques algunas estrategias que te ayuden a plantear metas inspiradoras y alcanzables y así no tengas que empezar de nuevo cada año. por: Cadena Radio

Daniel G. Perea

Psicólogo – Coach de Bienestar – Asesor Organizacional