Paradigmas de la preservación y conservación en el manejo de la vida silvestre

Cada año se extinguen cientos de especies de flora y fauna silvestre. Especies que en otro tiempo habitaban la Tierra en abundancia ahora están desapareciendo de nuestro planeta a un ritmo acelerado. Se calcula que la tasa de extinción actual es 1,000 veces mayor a lo normal debido a un solo factor, el hombre.

Estas presiones obligan a cambiar nuestra ideología en el manejo de la vida silvestre, de ser activos a proactivos. Modificar nuestra sencilla visión ecológica de preservación a una visión de conservación, ya que entre estas dos simples definiciones existe una gran diferencia.

En México, los distintos modelos de manejo de la vida silvestre ya sea UMA´s o PIMVS, con sus diferentes variantes; zoológicos, criaderos intensivos, santuarios, jardines botánicos, viveros, etc., cuentan con un  instrumento técnico operativo, que describe y programa las actividades para el manejo de especies silvestres y sus hábitats, además de establecer las metas e indicadores de éxito, a esta herramienta se le conoce como “Plan de Manejo”.

Pero no en todos los casos este “Plan de Manejo” aprobado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) o la autoridad competente, menciona acciones reales de conservación, limitándose a la preservación de su colección de flora y fauna silvestre, pensando erróneamente que se está colaborando con la continuidad biológica y evolutiva de las especies.

De manera responsable, ética y profesional debemos entender que la biología de la preservación se refiere a la protección o cuidado de la biodiversidad, para procurar su estado y evitar que sufra algún daño o peligro.

Y la biología de la conservación -disciplina científica- estudia las causas y los métodos que pueden utilizarse para promover el uso sustentable de los recursos, así como su protección, cuidado, manejo y mantenimiento de los ecosistemas, hábitats,  especies y poblaciones de la vida silvestre, dentro o fuera de sus entornos naturales, de manera que se salvaguarden las condiciones naturales para su permanencia a largo plazo, promoviendo su continuidad biológica y evolutiva, esto es a través de su reproducción, manteniendo su genética.

La conservación tiene como objetivo dar continuidad a los ciclos reproductivos de las especies sin que estas se vean amenazadas, por ello, es fundamental que todos los actores involucrados en la política y manejo de la vida silvestre y recursos naturales entendamos que somos los responsables de garantizar la continuidad a largo plazo de esta riqueza natural, patrimonio de incalculable valor.

Los esfuerzos en el manejo de la biodiversidad deben ir dirigidos a la conservación, y de forma prioritaria sobre las especies nativas o endémicas de México, y no caer en egos ecológicos, que lo único que ocasionan es dañar de forma irreversible a las especies y ecosistemas, condenándolos a un fracaso evolutivo y como resultado, su extinción.

*El autor es Médico Veterinario por la UAEMex. Ambientalista, incansable difusor de la protección, conservación y desarrollo sustentable de los recursos naturales, y promotor del trato digno y bienestar animal.

Facebook. Antero Carmona

Twitter. @antero_carmona

 

 

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