La administración del presidente Donald Trump llega a la quinta ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), bajo creciente presión de la mayor parte del sector privado de Estados Unidos para evitar poner en peligro el acuerdo.

La nueva ronda, a celebrarse del 15 al 21 de noviembre en Ciudad de México, tendrá lugar luego que los 11 países restantes de la TPP decidieron seguir adelante con el proyecto, aunque rebautizado como el Acuerdo Integral y Progresivo de la Alianza Transpacífica (CPTPP).

“Los negociadores (del TLCAN) deberían de enfocarse en llegar a un arreglo provisional donde exista el terreno común y dejar el trabajo de rescatar el acuerdo al Congreso de Estados Unidos”, sostuvo Laura Dawson, directora del Instituto sobre Canadá del Centro Woodrow Wilson de Washington.

Washington presentó durante la cuarta ronda lo que el presidente de la Cámara de Comercio (USCC), Thomas Donohue, llamó las “píldoras venenosas” de la terminación automática del acuerdo, la eliminación del mecanismo de solución de disputas y la regla de contenido automotriz del 50 por ciento para Estados Unidos.

La USCC encabeza de hecho las acciones de cabildeo, especialmente ante la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos, para sensibilizar a los funcionarios y legisladores sobre el impacto potencial de las amenazas del presidente Trump para iniciar el proceso de salida del acuerdo.

Solo el mes pasado más de 300 cámaras de comercio estatales y locales le urgieron este día al presidente Donald Trump a proteger, preservar y modernizar el TLCAN sin causar perjuicio a los beneficios existentes para Estados Unidos, México y Canadá.

Los partidarios del TLCAN han puesto de hecho en marcha un debate sobre el papel que podría jugar el Congreso de Estados Unidos para detener o frenar una eventual decisión del presidente Trump de iniciar el proceso de salida del acuerdo en medio de las negociaciones.

En este marco, durante una reunión Trump reveló en privado a senadores republicanos que su amenaza de retiro del TLCAN era una “táctica de negociación”, según dijeron legisladores participantes a la publicación especializada Inside US Trade.

“El presidente dijo que no había manera de conseguir los cambios que necesitábamos a menos que saliéramos y después tuviéramos seis meses para negociar”, dijo un senador republicano que es un fuerte partidario del TLCAN.