En un mundo interrelacionado económicamente se vuelve un sinsentido negar el vínculo comercial de los países, más con aquellos que son vecinos, cuya cercanía es una ventaja en sí misma.

El Tratado de Libre Comercio vino a constituir una muestra de la relación y necesario reforzamiento de los tres países del norte del continente, aprovechamos sus ventajas en producción y ellos las nuestras. Hoy el principal argumento del gobierno de Estados Unidos es que han perdido más que lo ganado con dicho tratado, cuyas reglas del juego han sido en desventaja y han alcanzado un déficit histórico por lo que es necesario renegociar o salirse. Punto.

No sabemos el desenlace que tendremos con precisión pero podemos imaginarlo, aún contra toda lógica de lo que significa salirse de él, es incierta la probabilidad de que Estados Unidos lo haga y con ello consecuencias comerciales y hasta en nuestro tipo de cambio.

No sabemos si las constantes amenazas del Presidente de aquel país signifiquen una estrategia en la negociación o bien, respondan a esta forma peculiar de hacer política, lo que sí sabemos es que hay incertidumbre y bajo es dinámica debemos operar.

Por ello, la primera gran lección de todo lo que estamos presenciando, es aprender a vivir sin Tratado de Libre Comercio, comenzando por diversificar nuestro comercio con el resto del mundo, recuperar nuestra soberanía económica, donde nuestra lógica internacional siga siendo sí a los tratados pero privilegiando la estructura económica nacional.

Debemos aprovechar las rondas de negociaciones actual para intentar explicar con claridad y dignidad el necesario vinculo natural que tenemos con los dos países, sin embargo, dejando claro que el no tener un tratado con ellos no significa que nuestro comercio no tenga otras opciones, al contrario, estamos ante la ante sala de acercarnos a otras naciones, pero sin ponernos en riesgo.

Creo que la lógica comercial en el mundo no va a cambiar, es decir, los países no van a cerrar sus fronteras y los empresarios se queden con los brazos cruzados, incluso existe la posibilidad de que la salida del tratado sea litigada.

Debemos tener presente todos los escenarios posibles, pero no podemos aceptar la condición puesta por el país del norte, donde su salida depende de la construcción del multicitado muro, por lo que lo mínimo que podemos hacer es contar con un plan B en caso de que el Presidente Trump decida abandonarlo, aprovechando que en México estamos en tiempo de reconstrucción, pero no solo hacia dentro, sino que nos debe permitir confirmar nuestra fortaleza exterior, para ello debemos reconocer que nuestros representantes en las negociaciones están haciendo bien las cosas cuando dicen que debemos aprender a vivir sin TLC, sin dejar de observar y sentarse con otros mercados, sin trastocar nuestra soberanía económica.

Dr. Luis David Fernández Araya
*El Autor es Economista Doctorado en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.
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