Tener “Caballos de Troya” dentro del PRD rindió frutos para Andrés Manuel López Obrador.

Como resultado de una queja interpuesta por el líder de la corriente interna del PRD, Carlos Sotelo –abiertamente afín a Morena–, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJ) ordenó al Sol Azteca  renovar su dirigencia en un plazo de sesenta días naturales.

Desde hace meses, Sotelo y otros perredistas que simpatizan con Morena habían presionado para que se celebraran elecciones internas en el partido amarillo, esto con el claro objetivo de impedir la construcción del Frente Ciudadano por México.

Pero la dirigente, Alejandra Barrales, y las corrientes dominantes del partido –Vanguardia Progresista y Nueva Izquierda– dieron largas al proceso. Primero argumentando que no había recursos para celebrar la elección y que la dirigencia estaba trabajando en proceso electoral federal; luego, otorgando una prórroga al mandato de Barrales para consolidar el Frente Ciudadano por México.

No obstante, al resolver el recurso interpuesto por Sotelo, el Tribunal determinó que el PRD vulneró lo establecido en sus estatutos, así como los plazos para la renovación de su dirigencia, por lo que emplazó al partido a convocar a elecciones internas.

Dicha resolución podría poner en riesgo la viabilidad del Frente Ciudadano por México.

Como ha quedado evidenciado, la alianza entre PAN, PRD y Movimiento Ciudadano –partidos con ideologías radicalmente opuestas– sólo se sostiene por el acuerdo cupular entre sus líderes, Alejandra Barrales, Ricardo Anaya y Dante Delgado.

Pero si cambia la dirigencia del PRD, los acuerdos podrían romperse.

No sólo es que en dos meses Barrales deberá dejar la presidencia del Sol Azteca. El PRD tendrá que renovar a todo el Comité Ejecutivo Nacional, a los comités estatales y a los comités municipales.

Por supuesto, es previsible que a las posiciones directivas llegue gente de las corrientes dominantes: ya sea Vanguardia Progresista o la Nueva Izquierda de Los Chuchos, ambas a favor del Frente disque “ciudadano”.

El problema es que ello no garantizaría la continuidad de los acuerdos que sostienen al Frente.

Los Chuchos, por ejemplo, han insinuado que apoyarían la candidatura de Ricardo Monreal a la jefatura de Gobierno capitalina, cosa contraria a los intereses de Barrales, para cuya postulación el Frente era un “traje a la medida”.

Habrá que esperar para ver qué pasa con el proceso interno del PRD, y cómo juega sus cartas el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, quien aspira a la candidatura presidencial del Frente.

¿Seguirá en pie el acuerdo entre PRD, PAN y Movimiento Ciudadano después del plazo de 60 días que otorgó el Tribunal al Sol Azteca?