Joaquín “El Chapo” Guzmán podrá próximamente hablar por teléfono con sus familiares, ver a un sacerdote y recibir libros y revistas en la cárcel de Nueva York en la que está detenido a la espera de juicio, informó hoy su abogado.

El narcotraficante mexicano, que fue extraditado a Estados Unidos en enero pasado, ha permanecido prácticamente incomunicado desde entonces en medio de fuertes medidas de seguridad, según el letrado Eduardo Balarezo.

“Como cualquier otro acusado, al señor Guzmán se le presume inocente. Hasta ahora el sistema le ha tratado como si fuese culpable antes de que se haya presentado la más mínima prueba en su contra y haya sido evaluada por un jurado”, dijo en un comunicado.

“Todo lo que pedimos es que se le den los mismos derechos y privilegios que a cualquier otra persona inocente. Está deseando poder simplemente comunicarse con su familia e hijas pequeñas”, añadió.

Balarezo, que se hizo cargo de la defensa del narcotraficante recientemente, reclamó hace una semana al Departamento de Justicia que Guzmán tenga acceso a toda una serie de posibilidades previstas por la ley, como reuniones con sus abogados, llamadas telefónicas o recepción y envío de correo.

Las autoridades, en una misiva con fecha 3 de octubre, respondieron confirmando su derecho a muchas de esas cosas, aunque bajo ciertas condiciones, y explicaron que el acusado no las había solicitado hasta ahora.

Así, las autoridades señalaron que Guzmán puede disponer de una llamada telefónica de 30 minutos cada mes -o de dos de 15 minutos- para comunicarse con familiares, siempre que antes facilite sus números e identidades para revisión.

También podrá comunicarse por teléfono con su abogado si no puede desplazarse a verle en persona, recibir documentos legales y tener acceso a correo ordinario, aunque este debe ser revisado por las autoridades.