Un importante problema de nuestro tiempo es la legitimidad del poder. Cuando esta legitimidad viene a menos, se plantea la necesidad de la alternancia política y del cambio de régimen. Las potencialidades adquiridas por la oferta política denominada Frente Ciudadano por México se explican, en parte, por el régimen de “democracia sin ciudadanos” en que ha derivado nuestro proceso de transformaciones políticas. Se ha institucionalizado una imperfecta democratización donde los ciudadanos se manifiestan desencantados con los partidos tradicionales y con su escasa representatividad, pero sobre todo con su exclusión de las decisiones políticas que afectan a todos. El Frente Ciudadano representa lo aceptable contra lo aceptado y proyecta un gobierno de solidaridad nacional.

Aunque muchos han sido los cambios políticos derivados de nuestro modelo de alternancia pactada, aún se requieren transformaciones que acentúen la presencia ciudadana en los espacios de decisión. Que un grupo de partidos de diferente signo ideológico se propongan reformar a fondo el régimen político es una alternativa a la existencia de ciudadanos sin atributos. El frente multipartidario constituye una estrategia de colaboración y acuerdo entre fuerzas políticas de diferente inspiración ideológica con el objetivo de crear un gobierno de coalición capaz de realizar un programa de renovación de la sociedad y del Estado. Representa contemporáneamente, la construcción de una alternativa democrática y una victoria contra el extremismo y el sectarismo.

En su clásica obra, Poliarquía, Participación y Oposición, el politólogo norteamericano Robert Dahl afirmaba que las secuencias históricas hacia la democracia deben incluir la instauración de un régimen competitivo que permita la transformación política mediante procesos evolutivos y no disruptivos. Sostenía que “el nuevo régimen lo pueden iniciar desde el poder líderes que acceden pacíficamente a las demandas en favor de los cambios y participan en la instauración de la poliarquía”. Frente a las diferentes posibilidades de organización de una democracia, Robert Dahl denominaba poliarquía al régimen de libertades y derechos realmente existente, para reservar el concepto democracia a una realización ideal de mejor calidad y eficacia.

La democracia es un régimen en continua evolución y constante transformación. Un régimen político de calidad significa inclusión ciudadana, justicia social, y libertades en expansión. Se trata de reconstruir las bases del consenso político y social, incrementando el rendimiento del sistema y sus capacidades de eficacia y efectividad. La ciudadanía y el Estado han resultado ser las dos mayores realizaciones de poder constituido e instituido que ha sabido crear la humanidad hasta el presente de forma estable. Se integró la ciudadanía como la condición política específica de la persona genérica, y se instituyó el Estado como el orden político concreto de la sociedad abstracta.

El Frente Ciudadano por México representa una salida a la crisis producida por la ineficacia institucional frente a la impunidad y la corrupción. Es una respuesta de vanguardia a la falta de rumbo del país y una mirada al futuro de la sociedad. El momento actual no es ideológico y, por lo tanto, la distinción principal no es entre izquierda y derecha, sino entre renovación y conservación, entre ineficacia y capacidades potenciadas, entre inmovilismo y nuevas dinámicas políticas democráticas. Se trata de evitar el gobierno de los peores.

 

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