Contrario a lo que la mayoría pudiera pensar, y contrario también a lo que la mayoría de los columnistas nacionales opinan sobre el tema, la idea de una alianza de amplio espectro, me emociona.

Por el simple y sencillo hecho de que, por fin, entre diferentes partidos políticos con incluso principios distintos, se logre el acuerdo y el consenso. Me vibra, porque es el comienzo de lo que pudiera convertirse en la punta de lanza para alcanzar finalmente los ansiados gobiernos de coalición. Gobiernos que le den respiro a nuestro país para lograr lo que hoy no se logra por ver perder y tropezar al de enfrente.

Coincido con otras voces de que suena demasiado bueno para ser cierto, sin embargo, en un entorno en dónde la ciudadanía, ya no cree ni en su propia sombra, mucho menos en algo que emane de la política, podría ser un halo de esperanza frente a la casi inevitabilidad de un posible viraje radical de timón en la figura de AMLO.

En este sentido, si bien contra natura, la alianza conformada en el frente opositor conformado por PAN, PRD y MC podría representar algo bueno dentro de todo lo extraño que puede parecer y de hecho, es.

Las ideologías en política como en la vida, pueden pasar a segundo término, siempre y cuando se busque un fin mayor, un fin último. No sé si en este caso aplique, pero concibo ese fin mayor como el mejor interés de nuestra nación, de México, de la mayoría. Al final del camino, lo que nos une como servidores públicos, a TODOS, es el bienestar de México, y el bien común.

Imposible de creer, quizá, pero la gran mayoría de los que nos dedicamos a esto, lo hicimos por esa inquietud, al menos de inicio, algunos la conservamos como el más preciado de nuestros tesoros, otros, la cambiaron por el ansia de poder y los privilegios.

Quisiera tender a pensar bien de este ejercicio, no porque comparta ideológicamente con los conformadores del frente opositor, todo lo contrario, sino porque si se demuestra, en pruebas que serán duras, como elegir quien los abandere en la contienda presidencial, se libran, anteponiendo el bien de México, tendremos un ejemplo a seguir para conformar bloques, que, amen de compartir ideologías compartan de igual manera la búsqueda del bien común.

Creo firmemente, que nuestro país está a punto de alcanzar la madurez suficiente como para sólo tener 2 o 3 partidos políticos como máximo, ahorrarse todo el dinero que la atomización de temáticas representadas en partidos pequeños y onerosos representa, y transitar hacia los gobiernos de coalición.

Si la alianza opositora, está conformada solamente por la ambición, y la premisa del desplazamiento de los demás, estará podrida desde su concepción y condenada a morir, eso está claro.

Será penosamente, a costa de la credibilidad que cualquier otro ensayo de esta naturaleza tenga ante los ojos de la sociedad y ello sí, sería catastrófico.

Mientras tanto, todo intento de ponernos de acuerdo como sociedad a pesar de nuestras diferencias, que sea bienvenido y se tome como reto para ayudar a la madurez y el bienestar de México.

 

*El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales. Actualmente se desempeña como Secretario Técnico de la Secretaría de Salud del Estado de México.

 

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