Es muy difícil jugar en la NFL si no tienes línea ofensiva. Mucho. Por si no estaba claro, en la primera semana de competición de esta temporada regular 2017 quedó meridianamente claro para media docena de equipos que saben que tienen por delante cuatro meses de sufrimiento continuo.

 

Cleveland Browns 18 – Pittsburgh Steelers 21

Cuando el dolor de cabeza de los Steelers era notable, y la sensación de que los Browns podría darles un severo disgusto inaugural, apareció Antonio Brown y puso las cosas en su sitio. Buenas sensaciones en la parroquia de Cleveland y el temor en Pittsburgh de que pueden haber perdido a Stephon Tuitt, justo tras darle un enorme (y merecido) contrato.

Detroit Lions 35 – Arizona Cardinals 23

Comenzó raro el partido, con los Cardinals por delante sobre todo gracias a errores del ataque de los Lions. Pero, poco a poco, la lógica del equipo superior se fue imponiendo y, al principio yarda a yarda y al final touchdown a touchdown, Detroit remató un encuentro en el que dominó a pesar de que el marcador no lo reflejó siempre.

Houston Texans 7 – Jacksonville Jaguars 29

Diez sacks. Repito: diez sacks. La OL de los Texans no se pudo mantener en el campo y todo lo demás que se quiera decir, acerca de que si Tom Savage o DeShaun Watson deben ser titulares, es secundario. Duane Brown, por el mero hecho de su ausencia, ha hecho mucho dinero; estoy convencido que el tackle de los Texans tendrá nuevo contrato en breve. Los Jaguars pueden estar satisfechos, por primera vez, de lo invertido en defensa estos últimos dos años

Tennessee Titans 16 – Oakland Raiders 26

Partido muy serio de los Raiders ante un rival, eso, muy serio, al que no le dejaron explotar su mejor arma, que es la carrera. Marshawn Lynch consiguió la nada despreciable cifra de 76 yardas; le vi un poco pesadote, pero cumpliendo con su trabajo y moviendo las cadenas. Todo brilla en Oakland.

Washington Redskins 17 – Philadelphia Eagles 30

Partido loco, precioso. Carson Wentz es un artista y como tal hay que entenderle. Lo mismo te fríe una camisa que te plancha un huevo, y siempre con la sensación de que algo grande va a pasar. En cualquiera de los dos sentidos, eso sí. Bien también Washington o, para ser más preciso, mejor de lo que esperaba. La DL de los Eagles, gran protagonista.

Cincinnati Bengals 0 – Baltimore Ravens 20

Hablando de DLs… o de front sevens en bloque: el de los Ravens es de los mejores de la liga con tan sólo el de los Seahawks con capacidad de jugar en la misma liga. Y si delante les pones una OL indigna de tal nombre pasa lo que pasa: cero puntos de los Bengals y una actuación de Andy Dalton absolutamente lamentable, con cuatro intercepciones en su haber. Ahora, jugar con eso delante es casi imposible, y si tienes que forzar para tratar de ganar un partido así, más aún. No correría a señalarle como el culpable, en este caso.

Chicago Bears 17 – Atlanta Falcons 23

Dos cosas: los Chicago Bears tienen una señora defensa y los Chicago Bears tienen un enorme juego de carrera. El rookie Tarik Cohen es una sensación, el interior de la línea permite jugar con espacios y la presión defensiva desquiciará a muchos rivales. Incluso a unos tan potentes como los Atlanta Falcons que, sin duda, fueron afectados por ese virus que se llama resaca de la Super Bowl. Mike Glennon dio tres buenos pases en el último drive, suficientes para ganar el partido. Sólo la mala suerte lo impidió.

Buffalo Bills 21 – New York Jets 12

La Darnold Bowl, por aquello de que el que perdiera se vería abocado al número uno del draft para elegir allí a Sam Darnold, QB de la universidad de USC, se la llevaron los Jets. Todo lo anterior es susceptible de cambiar en la próxima semana porque lo que quedo claro es que eso de “tankear”, perder partidos a propósito, puede pasar por los planes de los general managers… pero no de los jugadores y los entrenadores. En el campo se vio una dura batalla.

Los Angeles Rams 46 – Indianapolis Colts 9

Devastador inicio de los Colts que, para mí, son el peor equipo en conjunto de toda la NFL. Si estuviese Andrew Luck, ese talentazo, para jugar podría ser diferente pero, tal y como están las cosas, aparecen sin espíritu ni esperanza. Otros que van sin OL por el mundo y, entonces, tanto da que sea Scott TOlzien o Jacoby Brissett el que les dirija. Los Rams, por su parte, con toda la ilusión de ver rendir a sus estrellas y a su Jared Goff a un nivel estupendo.

Green Bay Packers 17 – Seattle Seahawks 9

Hablando de OLs… es muy difícil jugar mejor a esto que cómo lo hizo la defensa de los Seattle Seahawks en la primera mitad; dejar a cero a los Green Bay Packers de Aaron Rodgers es una hazaña. También es muy difícil jugar mejor que Russell Wilson en las circunstancias que lo hizo. Y no sirvió de nada. La defensa se vino abajo físicamente al tener que estar en el campo de forma continua, Rodgers les pilló en tres o cuatro renuncios que le dieron jugadas gratis de esas que tanto le gustan y se llevaron una victoria sufrida y muy importante para el futuro de la NFC. ¿La clave? No lo dudéis: la OL de Seattle. También, conste, la DL de Green Bay es cosa muy seria.

San Francisco 49ers 3 – Carolina Panthers 23

Es como si Kyle Shanahan se hubiese tomado este partido como uno más de pretemporada, de prueba. Sólo así me explico esa insistencia en regalar cuartos downs, uno tras otro,a un equipo tan rocoso como los Carolina Panthers. Que igual se pensaba que el resultado no contaba o algo. O no tenía la más mínima fe en el mismo y se dedicó a hacer pruebas. Mal asunto. Cam Newton no brilló en exceso, viéndosele algo incomodo con su hombro operado.

Dallas Cowboys 19 – New York Giants 3

Los Giants, otro de los equipos que vivieron pendientes de un hilo porque su protección del quarterback dejó que desear. La defensa de los Cowboys siempre luce contra los Giants, y no fue una excepción, con la alegría de ver a Jaylon Smith jugando, y jugando bien, en su debut profesional. Dak y Zeke, Zeke y Dak, todo sigue igual por Dallas, amigos. Ambos dos hicieron un partido más que decente.

New England Patriots 27 – Kansas City Chiefs 42

El partido del jueves está ya muy explicado, con el nacimiento de la estrella Karrem Hunt y la sensación de resaca de Super Bowl que vivieron los campeones. Sólo añadir que las tres veces que perdieron en su partido de debut en la era Bill Belichick acabaron ganando el Lombardi Trophy. Aquí no ha pasado nada.