Ciudad del Vaticano.- “A mí México me enriqueció”, le confesó el Papa Francisco al nuevo embajador de ese país ante la Santa Sede, Jaime Del Arenal Fenochio, a quien recibió en audiencia privada y con el cual dialogó por más de 25 minutos.

Durante el encuentro, que tuvo lugar en el Palacio Apostólico del Vaticano, el mexicano entregó al Papa las cartas que lo acreditan como representante diplomático y, después citó las palabras de Francisco al referirse a su visita apostólica al país latinoamericano.

Le dije que para mí ser embajador iba a ser muy fácil porque él ya fue a México y tiene una visión muy clara del país, de sus problemas y sus necesidades; le afirmé que venía a ratificarle el sentimiento de cariño que gran parte del pueblo mexicano tiene por él después de su visita”, contó Del Arenal.

El diálogo fue de lo privado a lo público. El Papa se interesó por la vida personal del embajador y por eso le preguntó sobre su familia, pero luego el diálogo derivó en otros aspectos institucionales.

El embajador llevó al pontífice de regalo una copia de su libro “Historia mínima del derecho en Occidente” y eso dio pie a un intercambio de corte más bien académico sobre la actual crisis de la autoridad y el ejercicio del poder.

Luego surgieron otros aspectos como la migración y el tráfico de personas, las crisis recurrentes que afrontan los países de América Latina y el impacto de fenómenos como el narcotráfico en la pérdida de los valores históricos de las familias mexicanas.

“Recordamos que este día se celebra la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación. Le preocupa mucho la devastación en el Continente Americano y muy específicamente en la Selva Amazónica, como producto de una desesperada explotación”, precisó Del Arenal.

“El Papa no percibe las cosas a nivel abstracto, genérico, más bien trata siempre de concretizar en términos de realidades específicas: estos menores, estas mujeres, estos migrantes”, abundó.

También se hizo referencia al 25 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre México y el Vaticano, que se celebra este mes.

Sostuvo que el mismo pontífice destacó a México como un país “muy fuerte”, “muy vital” y “con una gran cultura”, no obstante los problemas aún pendientes.

La audiencia comenzó poco después de las 10:30 horas locales (08:30 GMT) con la entrega formal de las cartas credenciales y la presentación de la comitiva, compuesta por 12 personas entre las cuales se encontraban la esposa y los tres hijos del embajador.

Tras una foto con la familia y otra con todos los funcionarios de la embajada mexicana tuvo lugar el diálogo privado en la biblioteca personal del Papa.

“Fue un momento muy entrañable, Francisco es un Papa que a uno lo hace sentir muy bien, como en su casa, muestra una enorme generosidad a la hora de conversar, primero se mostró abierto a escuchar nuestras inquietudes y luego expresó sus opiniones”, ilustró Del Arenal.

“Nos quedamos con ganas de seguirla, debíamos terminar según lo previsto pero de buena gana podríamos haber continuado una buena cantidad de minutos más”, añadió.

Luego, el embajador se reunió –también en privado- con el “número dos” del Vaticano, el secretario de Estado Pietro Parolin, quien evocó su paso por la nunciatura apostólica en México exactamente 25 años atrás, cuando se establecieron relaciones diplomáticas con la Santa Sede.

Entre otras cosas, el representante diplomático invitó formalmente al cardenal a visitar tierras mexicanas para la inauguración de una magna exposición artística con tesoros de los Museos Vaticanos y que llevará por título: “De San Pedro a Francisco”.

Según lo previsto, la apertura de la exposición en el Museo del Colegio de San Ildefonso de la Ciudad de México tendrá lugar el 26 de abril de 2018. “Se mostró muy deseoso de ir, quiere regresar al país”, reveló, refiriéndose a Parolin.