LA FAMILIA Y LOS ANIMALES

Tras la declaración de este año dedicado a la familia por monseñor Francisco Javier Chavolla y yo he querido aportar in sencilla reflexión de fácil lectura y sencilla citación. Pues esta es la de este noveno mes.

La Biblia dice que Dios creó antes del ser humano a los animales el quinto y sexto día (véase Génesis 1, 21-26). Los animales fueron formados del polvo de la tierra (Génesis 1,24).

1.  *El poder creador de Dios* trajo a la existencia cuanto existe y en ello a los animales, «porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo para salvarlo.»(Juan 3,16) y San Pablo asegura que «todo en la creación gime con dolores de parto esperando la consumación..»(véase Romanos 8,22-39). Todo lo creado por Dios es obra suya y su destino no es tan efímero como se piensa de forma puramente material, todo tiene un fin y fue creado para dar mayor gloria a Dios, pues él se manifestó muy complacido ante todo lo creado (Génesis 1,21.25 ).

La familia como tal es un proyecto de Dios cuyo origen es Dios mismo, Padre, Hijo y Espíritu Santo que son familia, comunidad de personas, de vida y de amor. Y Dios ha creado al ser humano haciendo participe de su amor, existencia siendo imagen y semejanza suya. Todo lo creado ha sido confiado al ser humano como “custodio” más no como dueño y señor que actúe a su libre arbitrio incluso con los animales que son nuestros compañeros de vida, incluso podemos asegurar que son parte de nuestra vida. Exceptuando el libro de Rut toda la Biblia hablan de los animales, algunos endémicos y otros extintos. Religiosamente fueron clasificados en puros e impuros (Véase Levítico 11,1-31).

El gran profeta Isaías da un oráculo de lo que será la convivencia armónica ente el ser humano manifiesto en el indefenso niño y el nido de la víbora, o el pastar de la osa y el cordero (11,6-8). De un modo similar habla el libro de los proverbios acerca de la relación del hombre con el animal que custodia el alma de los animales domésticos (12,10). Así el ser humano empleo a los animales como alimento, para fines prácticos o compañía de lo cual nos dan cuenta el libro de los jueces, el de Tobías y el de Jonás.

Jesús nos asegura que Dios no es insensible al trato que se da a los animales (véase Mateo 10,29). Entre los seres humanos hoy hay dos posturas: los que protegen a los animales y los que los abandonan o agreden. Pero la mayoría ama a sus mascotas y hasta los consideran miembros de la propia familia. Incluso el “pedigrí” les da el apellido de la familia.  El Papa Pablo VI aseguró que “el cielo está abierto para todas las criaturas de Dios”. Pero dejemos claro que el plan de salvación es para el ser humano que debe elegir con su inteligencia y voluntad y eso lo hace responsable del trato y tipo de vida que dé a sus compañeros los animales. No olvidemos que santos como Francisco de Asís los llamó hermanos, San Martín de Porres hizo comer en el mismo plato a perro, ratón, perico y gato. Y san Antonio Abad predicó a las aves del cielo y a los peces del mar. Y la lista es interminable de santos ejemplares en su trato digno a los animales nuestros compañeros de vida y de familia. Seamos responsables siendo verdaderos custodios de la creación de Dios. Es el mejor ejemplo que podemos dar como familia que ama a Dios y a su creación.

 

El Autor es Profesor en Universidad Autónoma del Estado de México.
Estudió Sacerdote y Especialidad en Bioética en Universidad Autónoma del Estado de México.
Estudió en Seminario Diocesano de Toluca.

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