El Águila Real (Aquila chrysaetos), es el símbolo vivo de México más importante, presente desde tiempos prehispánicos, así lo demuestran innumerables vestigios culturales y momentos históricos, además de estar en nuestro día a día, ya sea en nuestra moneda y bandera. En 1994, el Águila Real fue incluida como especie en peligro de extinción, a la fecha se considera como una especie amenazada, de acuerdo a la NOM-059-SEMARNAT-2010 y sus poblaciones aún se encuentran en grave riesgo.

El Águila Real se caracteriza por su color café oscuro con tonalidades doradas en la cabeza y hombros. Las hembras, son más grandes y pesadas promediando hasta 6.6 kilográmos, los machos alcanzan un peso de entre 3.5 a 6.0 kg. Las hembras tienen mayor cuerda alar, casi un 10% en comparación de los machos, y una envergadura de 230 cm, y los machos 212 cm.

 

Históricamente se distribuía desde Hidalgo, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Tamaulipas y San Luis Potosí, hacia el resto del norte de México, aproximadamente el 50% del territorio nacional. Su hábitat se encuentra en zonas áridas, semiáridas, montañosas con bosques templados, zonas desérticas y  pastizales.

 

Actualmente se reporta su presencia en los estados de  Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro y Oaxaca.

 

Un símbolo que pierde valor

La principal amenaza es la pérdida, el deterioro y la fragmentación de su hábitat, provocando la disminución y disponibilidad de presas, así como de sitios de anidación, producto de una ganadería extensiva, agricultura, urbanización y actividades industriales.

A finales de la década de los noventa, se reportó la muerte por electrocución de 9 ejemplares en el municipio de Janos, Chihuahua, debido al tendido de líneas de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), electrocuciones que continuaron a lo largo del año 2000, ante esto, diversas organizaciones civiles se reunieron y establecieron una estrategia, lo que derivó en la modificación de las estructuras por parte de la CFE.

Otro factor es el saqueo de nidos, motivado por el tráfico ilegal mediante la venta de polluelos con fines comerciales, el problema está identificado, pero se desconoce su magnitud, se sabe que los huevos o polluelos son colectados, ya sea para incubarlos o criarlos como mascotas o para la cetrería. Este problema ha generado controversia, ya que existe información muy clara y exacta sobre la ubicación de los nidos, información que es reservada como medida preventiva, a la cual sólo tienen acceso los investigadores responsables y ciertos servidores públicos, acordando ser discretos y no dar a conocer la ubicación de los sitios de anidación del Águila Real, entonces,¿Cómo es posible que ante tal hermetismo exista tal saqueo?

El envenenamiento por la ingesta de compuestos tóxicos es otra amenaza, particularmente en sitios donde se practica el control de plagas con venenos en presas del Águila Real.

El Descenso de sus poblaciones es otro factor, ya que se desconoce el flujo génico, existiendo el riesgo de una depresión endogámica y pérdida de la diversidad genética, aunado a la baja tasa de productividad.

 

Acciones para la Conservación

Desde hace 10 años (2007) la CONANP, ha realizado diversas acciones enfocadas a la conservación del Águila Real y de su hábitat, trabajando de manera conjunta con las comunidades rurales, a través de comités, enfocados en la protección y monitoreo de la especie, donde se han identificados 284 nidos, con aproximadamente 102 parejas activas de Águila Real.

A través del Programa de Acción para la Conservación de la Especies (PACE) se ha logrado sumar voluntades y esfuerzos entorno a la protección y conservación del Águila Real, pero no son suficientes, ya que se desconoce el número de ejemplares existente en vida libre y en cautiverio, persiste el comercio ilegal de esta especie, no existen programas claros de protección, además se deben establecer estrategias con diversos sectores de gobierno, especialmente con la CONAFOR, SAGARPA y Secretarías de Desarrollo Agropecuario Estatales, a fin de incentivar con recursos la restauración y cuidado de su hábitat, mejorando las condiciones existentes, además de promover el establecimiento de reservas para ampliar la superficie de distribución en predios privados, ejidales y comunales, así como crear mecanismos de verificación e inspección en las áreas dedicadas a la conservación de esta especie, que contribuyan a la protección de la biodiversidad y de su área de influencia. Esfuerzos que deben establecer metas a corto, mediano y largo plazo, así como indicadores de éxito, y lo más importante, la participación responsable de toda la sociedad mexicana.

El 13 de febrero se celebra el Día Nacional del Águila Real, emblema de fuerza y valentía para las culturas prehispánicas.

La protección y conservación de esta especie es prioritaria para el Gobierno Mexicano, ya que desempeña un papel fundamental en la cultura e identidad nacional, así como en el funcionamiento de los ecosistemas.

Si no actuamos con responsabilidad, en pocos años el Águila Real podría llegar a ser un símbolo artificial, debemos reflexionar acerca de la importancia de esta especie, símbolo vivo de nuestra historia.

 

*El autor es Médico Veterinario por la UAEMex. Ambientalista, incansable difusor de la protección, conservación y desarrollo sustentable de los recursos naturales, y promotor del trato digno y bienestar animal.

Facebook. Antero Carmona

Twitter. @antero_carmona