@Tobetogonzalez

El PRI se encuentra en una gran encrucijada debe discutir a lo interior, y claro que se vale discrepar y al fin consensar documentos que le ayuden a consolidar una fortaleza interna que hoy le es muy necesaria.

Después de muchas asambleas, más de 3 mil en todo el país, él Partido Revolucionario Institucional  se enfrenta esta semana a lo que podría ser su gran cita con la historia, se llevaron a cabo asambleas municipales, estatales, de sectores y de organizaciones, no cabe duda que es el único partido que tiene esa capacidad de movilizar y aglutinar, y está listo para debatir, el partido se encuentra listo para darse instrumentos, elementos y documentos que le fijen el rumbo que necesita para salir airoso en los procesos electorales por venir.

Hace algunos años con las reformas transformadoras y de cara al regreso al gobierno federal, el PRI de Enrique Peña tuvo que generar condiciones de apertura y condiciones de nuevas competencias electorales, un PRI de avanzada y con la mira puesta en consolidar un liderazgo nacional, sin embargo  después del 2016, el PRI se cimbró, perdió numerosas gubernaturas y muchos espacios a nivel local, la gente hizo valer el voto y manifestó su descontento y desanimo en las urnas, se supo que no todo estaba bien y se debía actuar en consecuencia.

De cara al 2018, es necesario un replanteamiento en el centro del Partido, un replanteamiento que le diga a los ciudadanos que el PRI debe generar condiciones de credibilidad, condiciones  de autocrítica y nuevas condiciones que le presenten a la sociedad un PRI dispuesto a cambiar, un partido que diga y que haga, lo que el ciudadano necesita, un PRI atento a las causas de México y con la mente abierta, y para eso es la Asamblea.

Más allá de métodos, candados y personas, es necesario mostrar y hacer creíble un rostro que convenza, un rostro que llame la atención y que se abra a la sociedad, un rostro que dé certeza para lo que viene, un 2018 en el que nos jugamos mucho más que un rumbo, una elección en la que nos jugamos la posibilidad de seguir siendo el partido que brinde las soluciones que este gran país necesita, lo que viene es tan simple que se explica en dos palabras: última oportunidad.

En las mesas temáticas de esta asamblea y el sábado próximo en sesión plenaria, el PRI deberá definir no solamente el perfil y rostro de quien lo abanderará  en el próximo proceso electoral, el PRI debe sacudirse nombres que lo han dañado, nombres que han calado el orgullo del militante de a pie, el PRI debe darse elementos para que no haya más Duartes, y para que no existan más abusos cometidos desde el poder, se necesita un PRI que responda a una sociedad lastimada por la inseguridad, por la corrupción y la impunidad, es imperativo que de nuevo el PRI se haga sentir como esa familia en quien poder confiar, ahí radica una gran oportunidad.

Se ha dicho hasta la saciedad, la militancia el PRI es  la más importante numerosa  y aguerrida de este país, y si es cierto; de cara al 2018, necesitamos estar a la altura de esta grandiosa militancia, es la última oportunidad, es un llamado a tiempo, es necesario que atendamos a la militancia, es necesario que la militancia se exprese y se escuche, es necesario zanjar las afrentas cometidas por militantes que convertidos en autoridad le fallaron al partido y a los suyos, en suma, es necesario que el PRI cambie para que no lo vuelvan a cambiar.