Desde tiempos memorables la fauna silvestre ha sido de gran interés para el ser humano, se tienen registros de colecciones privadas que poseían los reyes y emperadores de las culturas chinas y egipcias. El primer zoológico reconocido fue la Real Casa de Fieras de Versalles, de Luis XIV, en el año de 1664.

Sin embargo, durante el Período Posclásico mesoamericano, año 1500, el emperador Moctezuma Xocoyotzin tenía el Totocalli, que en náhuatl quiere decir “casa de animales”. Los registros indican que el palacio del tlatoani poseía una notable colección faunística. Investigaciones recientes indican que en el Totocalli trabajaban aproximadamente 600 hombres, de los cuales, 300 atendían exclusivamente a las fieras y los otros 300, a las aves y otras colecciones, además contaba con curadores -veterinarios de la época-, y personal que se encargaba de mantener larvas, roedores, pavos y venados, que eran utilizados como alimento para otras especies. El zoológico de Moctezuma contaba con seis colecciones faunísticas: colección de fieras, de aves rapaces, aves de ornato, herpetario, acuario y de humanos.

 

Evolución de los zoológicos

A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, los zoológicos se hacían presentes en toda Europa, la idea central era mantener colecciones de animales sin importar las condiciones de hábitat o que tuvieran un solo ejemplar en exhibición, los cuales eran mantenidos en jaulas construidas con  barrotes de acero, concreto y piedra, sin ambientación o  dormitorios.

Durante el siglo XX los zoológicos evolucionaron, y a partir de los años 80’ comenzaron a desarrollar  programas de reproducción, lo que significó un gran avance, además se dio inicio a la investigación en temas de comportamiento, nutrición, enriquecimiento y salud. También evolucionaron en su contexto central, de ser áreas de recreación y exhibición, a ser centros de conservación y protección de especies de flora y fauna silvestre.

De acuerdo a la Asociación Mundial de Parques Zoológicos y Acuarios (WAZA), un parque zoológico debe ser una institución científica seria y respetada, tanto por la comunidad científica como por el público general.

Todo zoológico deberá fomentar la educación ambiental en pro de la protección y conservación de las especies silvestres, apoyar activamente programas de conservación en vida libre, mantener un adecuado acervo genético, procurando en todo momento la salud genética y su viabilidad a largo plazo, en caso de ser necesaria su reintroducción o liberación al medio silvestre.

Mejorar los estándares de bienestar animal, trato digno y respetuoso, satisfaciendo las necesidades o condiciones psicológicas y ambientales que requiere un ejemplar o poblaciones para desarrollarse, vivir saludablemente y expresar una conducta natural, acorde a cada especie.

Hoy en día los zoológicos juegan un rol cada vez más importante en la protección y conservación de las especies de flora y fauna silvestre, y de manera especial en su reintegración a su hábitat natural, donde objetivos como la recreación, educación, investigación y conservación son el elemento primordial para demostrar a los visitantes y comunidad en general, el por qué se mantienen ciertos ejemplares de especies silvestres en cautiverio.

 

El futuro de la conservación en manos de los zoológicos modernos

A diferencia de las jaulas estrechas del pasado, o de los albergues que utilizaban los espectáculos ambulantes como los circos, los zoológicos modernos transforman los recintos en espacios con las características naturales que tiene su hábitat, recrean cuidadosamente su ambiente, donde cada especie o población pueda desarrollar una vida normal, además, de promover conductas específicas de cada especie, reduciendo el aburrimiento, comportamientos anómalos y estrés, así mismo proporcionan cuidados especializados en tratamientos preventivos, diagnósticos médicos, alimenticios, entre otros.

Los zoológicos con programas de reproducción dirigidos a especies amenazadas o en peligro de extinción serán los únicos espacios serios donde se promueva con éxito la conservación de las especies, dando oportunidad a su continuidad biológica y evolutiva, al ser reintegrados a su hábitat natural.

Estos programas de reproducción ayudarán a los científicos e investigadores a entender mejor la dinámica de las especies y poblaciones, siendo una excelente herramienta de conservación, estabilizando, restableciendo y aumentando las poblaciones de animales que han sido reducidas por los diversos factores antropogénicos.

Uno de los ejemplos más claros de la conservación, reproducción y rehabilitación de especies en peligro de extinción en zoológicos, y donde participan instituciones serias como el Zoológico de San Diego, Zoológico de Chapultepec y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas CONANP, es la reintroducción del cóndor de california (Gymnogyps californianus) especie, que hasta hace un par de años se encontraba extinta en el territorio mexicano y que gracias a este programa de conservación, tenemos de nuevo la fortuna de ver volar a esta majestuosa ave en cielo mexicano, en el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir en el estado de Baja California, lugar donde se encuentra la única población silvestre de esta especie en México.

Actualmente existe una población de 40 cóndores, 35 ejemplares en vida libre y cinco en cautiverio. De éstos últimos, tres nacidos en el año de 2016 en el Zoológico de Chapultepec, los cuales se encuentran en proceso de rehabilitación para ser introducidos a su hábitat natural.

La liberación o reincorporación de especies silvestres a su hábitat natural es de suma importancia cuando la demografía y genética de las poblaciones sugieren que podrían llegar a desaparecer a corto, mediano o largo plazo, decisión que debe estar basada no solo en el conocimiento de la biología de la especie, se debe tomar en cuenta múltiples factores, como: su distribución natural, requerimientos ecológicos o medio ambientales, y la comprensión de los factores causantes de la declinación de las poblaciones silvestres.

Si bien es cierto, no todos los zoológicos en México realizan esta labor, la tendencia debe ser que todos los zoológicos en general participen con este principio de conservación.

Se habla de que los esfuerzos para conservar y proteger a la vida silvestre han sido limitados, pero creo que vamos por buen camino, debemos sumar voluntades, trabajar coordinadamente y comprometernos más con nuestra biodiversidad, dando prioridad a las especies endémicas y nativas, muchas de ellas de clara identidad nacional. Es de felicitar a todos aquellos que están involucrados y comprometidos luchando día a día desde sus diferentes trincheras para garantizar la permanencia de las especies en la Tierra.

 

*El autor es Médico Veterinario por la UAEMex. Ambientalista, incansable difusor de la protección, conservación y desarrollo sustentable de los recursos naturales, y promotor del trato digno y bienestar animal.

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