Hoy en día, los huertos orgánicos se han convertido en una tendencia cada vez mayor, cuyo sello “orgánico” se relaciona con “saludable”. Mucha gente prefiere estos productos porque han sido cultivados de forma ecológica, sin fertilizantes químicos, y con mayores bondades nutricionales con respecto de los alimentos procesados.

Un huerto orgánico no requiere de mucho espacio, su diseño puede ser tan rustico como queramos. Cada vez son más personas las que cultivan sus hortalizas en azoteas, traspatios, balcones, terrazas o incluso al pie de una ventana con suficiente luz. La creatividad del productor urbano se pone a prueba, ya que utilizan botes de PET, latas de aluminio, huacales de madera, etc., como macetas para cultivar flores, frutas y vegetales, y si no se cuenta con suficiente espacio se puede implementar huertos verticales.

 

Este modelo de agricultura urbana, impulsa a que más gente acceda a alimentos frescos y ecológicos, convirtiéndose en una actividad que puede ser muy satisfactoria y enriquecedora, ya que permite obtener cosechas durante todo el año; los rendimientos son de buena calidad y representan un gran atractivo para los productores, ya que generan un ahorro al gasto familiar, por ser de autoconsumo, o ingresos, con la venta de la producción.

 

Los tipos de hortalizas más comunes que se producen en los huertos orgánicos son: tomate verde, jitomate tipo saladette, lechugas, col, rábanos, pepinos, berenjenas, melones, lechugas, chile manzano, pimiento morrón, chícharo, papa, haba, zanahoria, brócoli, cebollas, champiñones, setas, orégano, cilantro, perejil, epazote y plantas ornamentales, como las cactáceas y orquídeas.

Una solución a la seguridad alimentaria urbana

La producción de hortalizas en regiones urbanas tiene un gran sentido, debido a la pérdida de terrenos agrícolas por la urbanización, este modelo de producción ayuda a las ciudades en desarrollo, contribuyendo al suministro constante de productos frescos y nutritivos, además, mejora la economía familiar, reduciendo los gastos en alimentos. Se reducen los costos de transporte, embalaje, refrigeración y traslado de los alimentos, mejorando el precio de estos productos en los mercados urbanos.

En la Ciudad de Nueva York, existe 1 huerto orgánico en cada 2 terrazas de esta gran urbe, en las que cosechan anualmente más de 23,000 kg de tomates, col, lechuga, zanahorias, rábanos, entre otros vegetales, y muchos de ellos por su calidad orgánica son vendidos en restaurantes y comercios.

En el 2014, la Ciudad de Detroit (Michigan) produjo aproximadamente 180,000 kg de alimentos orgánicos, producidos en más de 1300 huertos orgánicos. Y en la Ciudad de Filadelfia (Pensilvania), 226 huertos orgánicos produjeron cerca de 900,000 kg de vegetales, producción que generó una ganancia de $4.9 millones de dólares.

Ventajas Sustentables

Cualquier espacio en nuestros hogares puede servir para instalar un huerto orgánico, además de crear diversos beneficios sustentables como:

  • Desarrolla sensibilidad hacia la sostenibilidad, ya que nuestro huerto nos motiva a una producción constante de diversos productos, manteniendo un equilibrio entre la producción y consumo, armonía entre sociedad y naturaleza.
  • Son una excelente herramienta de educación ambiental, ya que nos involucrarnos directamente durante el proceso de cultivo, germinación, floración, cosecha y consumo, ayudándonos a comprender los procesos naturales de las plantas y a valorar nuestro entorno natural.
  • Certeza de que lo producido y consumido no contiene plaguicidas ni herbicidas de origen químico, ya que nosotros mismos hemos cultivado nuestros productos, siguiendo prácticas ecológicas sustentables, donde la calidad de los productos es mucho mejor que el de las hortalizas que encontramos en la mayoría de comercios, mercados y plazas.
  • Se reutilizan residuos urbanos, motivando al reciclaje o reutilización de materiales, así como la elaboración de compostaje, que nos sirve como abono natural libre de químicos.
  • Los huertos orgánicos son considerados espacios verdes que mitigan la concentración de CO2  en las ciudades y el efecto “isla de calor”, combatiendo directamente el cambio climático.
  • Desarrollo en la economía familiar, reduciendo los gastos originados en la compra de alimentos y la generación de recursos económicos con la venta de productos orgánicos.
  • Con una huerta orgánica estamos contribuyendo con la biodiversidad y sumamos espacios verdes, que impactan directamente en la sustentabilidad del planeta.

 

“Por ello, un huerto orgánico es parte del secreto para poder llevar una vida saludable y ecológica de forma sustentable, ya sea, como un estilo de vida, o de conciencia social en el cuidado del medio ambiente.”

 

*El autor es Médico Veterinario por la UAEMex. Ambientalista, incansable difusor de la protección, conservación y desarrollo sustentable de los recursos naturales, y promotor del trato digno y bienestar animal.

Facebook. Antero Carmona