Estamos en el octavo mes de este año dedicado a la familia por Mons. Francisco Javier Chavolla Ramos, y este es mi sencillo aporte a la reflexión. Tiene un formato de lectura con citación y lenguaje asequible para facilitar lectura y asimilación.

Por mucho tiempo hemos sido testigos de sucesos frecuentes eh el seno familiar. Por ejemplo, los esposos preocupados y ocupados de ser buenos papás se olvidan de ser buenos esposos; por esconderse de que los hijos no los oigan y olvidan que los niños tambores aprenden viendo. Incluso, gastan mucho tiempo dando consejos a sus hijos, pero estos sobre todo siguen el ejemplo.

Dicen los refranes que “las palabras convencen, los ejemplos arrastran”, “dice más un acto que 100 palabras”.

Acerca de los llamados “niños conectados”, el pensador futurista y autor sueco, Mats Lindgren, describe a estas personas jóvenes, criadas en la “Generación del Yo” (nacidos en los años 70, 80 y 90), la _MeWe Generation_, por sus esfuerzos de balancear una cultura de individualismo con su necesidad de ser parte de algo. “Aunque los MeWes viajan y experimentan más que cualquier otra generación.

La familia es el entorno inmediato, que para bien o para mal, establece los patrones en la que los hijos se relacionan con los demás. Y no me refiero solo a los niños, esto es a cualquier edad porque se vulnera a la persona como ciudadano y como miembro de la raza humana.

Una familia donde los hijos no enfrentan retos y tareas es un campo minado, porque solo habrá hijos engreídos, exigentes e indiferentes. En cambio, la compasión, las relaciones positivas, ser responsables dentro y fuera de la casa hacen que los hijos piensen en términos de “nosotros” y salgan del “yo acaparazonado”.

Un poco de luz de la Palabra de Dios, basada en texto del primer libro de los Reyes 3,5.7-12, cuando Salomón, elegido rey, ofrece a Dios sacrificios y ora pidiendo sabiduría para gobernar a  Israel. Salomón no se crió con su padre David sino en el palacio de las mujeres, tal vez de ahí su habilidad para hacer alianzas casándose con mujeres paganas, que fue su error y apartaría su corazón de Dios, no era la clase de persona como David su padre. Dios sabía que Salomón era un hombre completamente inadecuado, pero “quién si lo es?” Ni siquiera nosotros lo somos para ser padres y vivir una vida completamente adecuada y cristiana. Y vemos cómo Dios quiso hacer algo especial por este rey, que ante todo reconoció su inexperiencia y sus errores, y así con la ayuda de Dios dio ejemplo no sólo sabios consejos y mucho menos espirituales.

No se trata, queridas familias de ser solo sabios espiritualmente o sabios para gobernar y juzgar como lo pidió el rey Salomón. La sabiduría es estar conectados con la vida y no sólo la tecnología, es estar en sinergia, sintonía y empatía con los hijos que siempre seguirán el ejemplo dejando a un lados los consejos. El ejemplo tiene más fuerza para educar y formar hijos responsable cate las mismas reglas. Padres de familia, hagan todo lo que humanamente se mejor por dar ejemplo a sus hijos a cualquier edad, y movidos por el amor, no por el temor al error. Los errores son también son lecciones de vida.

 

Sacerdote Daniel Valdez García

El Autor es Profesor en Universidad Autónoma del Estado de México.

Estudió Sacerdote y Especialidad en Bioética en Universidad Autónoma del Estado de México.

Estudió en Seminario Diocesano de Toluca.

@dhanielu