En la medida que la temperatura aumenta los mosquitos van colonizando regiones que, eran muy frías para ellos.

Hay aproximadamente 3200 especies de mosquitos, 200 de las cuales se alimentan de la sangre de otros animales, y de estas 200 hay varias, como el Aedes albopictus (mosquito tigre asiático) o el Anopheles gambiae, que transmiten enfermedades mortales.
Agua, calor y un medio de transporte es todo lo que requieren los mosquitos para propagarse. Es decir que la combinación de viajes internacionales, calentamiento global y unos medios de desplazamiento cada vez más desarrollados, les facilitan en demasía las cosas.
El dengue y de la fiebre amarilla requirieron de tres tres siglos para propagarse por el mundo, mientras que el Chinkungunya, el virus del Nilo occidental y el Zika solo ocuparon 16 años.
Actualmente, hay unas 2500 millones de personas que viven expuestas a un posible brote de Zika, un virus que se identificó en un bosque de Uganda en el 1947. A pesar del tiempo que ha pasado ya, supone un serio problema para países como Brasil, Puerto Rico o Estados Unidos.
Hasta ahora, los huevos y larvas morían durante el invierno al congelarse, sobretodo en los países del hemisferio norte; sin embargo, el aumento de las temperaturas está permitiendo que sobrevivan a los meses cada vez menos fríos, por lo que se multiplican con una mayor rapidez.
La guerra parece que está muy lejos de terminar. Debido a la creciente resistencia de los mosquitos a los pesticidas, algunas empresas como Oxitec han empezado a inocular en los machos un “gen asesino” que causa la muerte de la descendencia tras la cópula con las hembras, que son las que pueden contagiar enfermedades. El CEO de la compañía, Hadyn Parry, afirma que la población de Aedes aegypti que utilizaron en el ensayo disminuyó en un 82%, lo cual es sin muy duda muy interesante.
Esperamos que dentro de unos años podamos tener un producto que sea realmente eficaz para, al menos, controlarlos.
Con info de: Noticiasambientales.ar