En México, el actual régimen jurídico relacionado con la conservación y el aprovechamiento sustentable de la vida silvestre debe fortalecerse, y generar innovadoras medidas de protección, poniendo un énfasis especial en cuestiones de trato digno y respetuoso, ya que el maltrato hacia la fauna silvestre es un tema que se debe de atender de forma responsable por parte de los sectores sociales y políticos.

 

Ante esto, la responsabilidad sobre la tenencia y posesión de fauna silvestre, y de ofrecer elevados niveles de confort y bienestar, acorde a cada especie o población silvestre mantenida en cautiverio resulta prioritario, y sobre todo poder evaluar los parámetros o estándares de trato digno y respetuoso, que nos conduzcan a tener un límite permisible, regla que rompe con el sentido común de la vida, pero que derivado de los múltiples usos o aprovechamientos sustentables legales a los que son sometidos un sin fin de ejemplares de especies silvestres, nos obliga a poder fundamentar este trato digno y respetuoso, y poder sancionar y castigar de forma responsable conforme a la Ley, a aquellos infractores que atenten contra la salud, bienestar y principios de vida de cualquier especie silvestre.

 

Nuestra actual Legislación

En México encontramos que diversos sectores sociales, ya sea de orden público y privado llevan a cabo el Aprovechamiento Sustentable de sus Recursos Naturales, ya sea de forma extractiva; es decir, utilizando ejemplares vivos, partes o derivados de especies silvestres, mediante colecta, captura o caza, y no extractivo; que son las actividades relacionadas con la vida silvestre en su hábitat natural, y que no impliquen la remoción de ejemplares, partes o derivados, y que, de no ser adecuadamente reguladas, pudieran causar impactos significativos sobre eventos biológicos, poblaciones o hábitat de las especies silvestres. Aprovechamientos que se llevan a cabo mediante los modelos de manejo conocidos como: Unidades de manejo para la conservación de vida silvestre (UMA) y Predios o instalaciones que manejan vida silvestre en forma confinada, fuera de su hábitat natural (PIMVS).

 

Estos modelos de manejo son regulados por la Ley General de Vida Silvestre y su Reglamento, legislación que da la oportunidad a los propietarios o legítimos poseedores de los predios o instalaciones donde existan ejemplares de especies silvestres aprovecharlas de forma sostenible.

Estos modelos de aprovechamiento involucran una serie de patrones de usos con diversos fines, como; la exhibición, posesión, comercialización, cacería e investigación científica entre otros, mediante los esquemas de; criaderos, zoológicos, comercializadoras, colecciones privadas, mascotas y aves de presa.

Derivado de las últimas reformas a la Ley General de Vida Silvestre, publicadas en el Diario Oficial de la Federación, el 05 de noviembre de 2013, en su artículo 3º fracción X, XXVI y XLVII mencionan que:

 

  1. Crueldad: Acto de brutalidad, sádico o zoofílico contra cualquier animal, ya sea por acción directa, omisión o negligencia.

 

XXVI. Maltrato: Todo hecho, acto u omisión del ser humano, que puede ocasionar dolor, deterioro físico o sufrimiento, que afecte el bienestar, ponga en peligro la vida del animal, o afecte gravemente su salud o integridad física, así como la exposición a condiciones de sobreexplotación de su capacidad física con cualquier fin.

 

XLVII. Trato Digno y Respetuoso: Las medidas que esta Ley y su Reglamento, así como Tratados Internacionales, las normas ambientales y las normas oficiales mexicanas establecen para evitar dolor, deterioro físico o sufrimiento, durante su posesión o propiedad, crianza, captura, traslado, exhibición, cuarentena, comercialización, aprovechamiento, adiestramiento o sacrificio.”

 

 

Bienestar vs políticas públicas

Dichas modificaciones a la legislación no son suficientes para determinar el maltrato, trato digno o factores de bienestar animal, el cual nos ayuden a identificar aquellas formas o patrones que afectan la salud de la fauna silvestre sometida a cualquier tipo de manipulación directa o indirecta por el hombre.

 

La manipulación incorrecta, dietas inadecuadas, hacinamientos, ambientes empobrecidos y confinamientos excesivos contribuyen a la presencia de faltas al trato digno y respetuoso, afectando en muchas ocasiones de forma irreversible a la salud de los animales.

 

Las condiciones inadecuadas de cautiverio limitan la expresión de conductas y actividades que modifican -a la larga-, el desempeño general de los ejemplares. El estímulo deficiente afecta adversamente la habilidad final del animal para ajustarse a su medio ambiente inmediato y a los cambios que ocurren dentro de él, la salud y el bienestar animal no pueden conservarse bajo tales condiciones, para el cuidado racional de los individuos, se deben reconocer las particularidades etológicas de cada especie, satisfacer sus necesidades de comportamiento y reducir su estrés, estas situaciones activan en los animales mecanismos que utilizan para intentar adaptarse, como son cambios fisiológicos e inmunológicos.

 

El trato digno y respetuoso de la fauna silvestre no solo implica mantener la salud física, o proveerles de alimento, agua y albergue, si no de proporcionar los sustratos o elementos naturales necesarios para que los ejemplares mantenidos en cautiverio lleven a cabo comportamientos naturales, similares a los que exhiben en su medio ambiente silvestre.

 

El trato digno y respetuoso debería ser más que un alojamiento apropiado, el manejo, la alimentación, el tratamiento, la prevención de enfermedades, el cuidado responsable, la manipulación y cuando sea necesario, la eutanasia humanitaria sería la primicia.

 

El bienestar animal está ligado con el trato digno y respetuoso, se menciona que para medir el bienestar animal hay tres niveles, que corresponden con nuestro pasado, presente y niveles anticipados del futuro, por lo cual, se considera que alcanzando estos niveles obtendremos un adecuado bienestar, así como un óptimo trato digno y respetuoso de la fauna silvestre, o poder evaluar este principio, por lo que es importante considerar lo siguiente:

 

1.- Las medidas como elemento básico de un mínimo aceptable de bienestar, que incluyen: longevidad, reproducción, crecimiento, éxito de crianza y salud.

 

2.- Que los animales se encuentren libres de conductas anormales, libres de comportamientos que indiquen frustración, tensión, sufrimiento, miedo y dolor, que estén activos, y que tengan patrones de actividad equivalentes a los observados en la naturaleza, es decir, en vida libre.

 

3.- La salud animal requiere que los especímenes mantengan el control de sus vidas, se debe enriquecer y respetar los actos que su naturaleza les dicta.

 

Si fortalecemos y actualizamos nuestras leyes ambientales los problemas sobre los niveles óptimos en su aplicación y actos de corrupción disminuirían, y se contaría con procedimientos más eficaces, sancionando de forma efectiva a los infractores, beneficiando directamente a nuestra biodiversidad, y se cometerían menos errores, como los resultados obtenidos en la prohibición de los circos sin animales.