Ciudad de México, México.- Como un personaje ilustre de la plástica nacional fue recordado el pintor originario de Lagos de Moreno, Manuel González Serrano (1917-1960), en una mesa de reflexión realizada en el Palacio de Bellas Artes, en el marco del centenario de su natalicio.

 

Luis Rius, director de los museos Mural Diego Rivera y Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, lamentó que a pesar de ser un pintor tan vasto, cuya obra incluye más de 500 cuadros y dibujos, sea tan poco (re)conocido.

 

Apuntó que el pintor ofrece una lectura que rompe con la Escuela Mexicana de Pintura y otras tendencias del arte en la primera mitad del siglo XX, pues se situó en la contracorriente, en sentido contrario al fervor por el progreso urbano que estaba de moda.

 

González Serrano, dijo, tenía una poética muy personal entre cosmopolita y provinciana marcada por la sequedad, donde plasma ideas en estado de pureza, gracias a su conocimiento y asimilación de las vanguardias europeas, ya que estuvo fuertemente influenciado por personajes como Giorgio de Chirico.

 

El periodista Javier Aranda Luna comentó que hay artistas que son su leyenda, como es el caso de González Serrano, creador de paisajes metafísicos, naturalezas muertas cargadas de erotismo y una serie de autorretratos que captaron como pocos, la decadencia y su futuro de polvo.

 

La pintura de González Serrano, quien murió a los 43 años, “sorprende porque ante la mirada del artista todo se derrumba, las construcciones del hombre, la esperanza, la vigilia, la carne. A sus pueblos se los come el abandono, a sus mujeres la proximidad del sepulcro”.

 

Los motivos frecuentes en su obra, añadió el periodista, son el derrumbe, la caída, la meticulosa erosión que los días y los años imprimen en las cosas y en los hombres, también un erotismo imanta su entorno, el cual atrae o causa repulsa.

 

Por su parte, en esta mesa de reflexión moderada por Magdalena Zavala, coordinadora nacional de Artes Visuales del INBA, Elena Noval, sobrina del artista, apuntó que González Serrano pintó su primer óleo a los 13 años y fue una naturaleza muerta.

 

La también especialista en la obra del artista indicó que en su obra hay una constante marcada en un primer plano por el deseo erótico y en un segundo plano por paisajes infértiles y desérticos, lo que consideró una paradoja visual que cuestiona el mundo que rodeaba al autor.

 

Finalmente, Zavala advirtió que González Serrano es una figura paradigmática del arte, que lamentablemente se expone poco ya que no hay obra suya en las colecciones de los museos públicos, sin embargo, algunos cuadros del pintor se encuentran en exhibición actualmente en la muestra Melancolía, que se presenta en el Museo Nacional de Arte.

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