Por Marcela Jiménez Avendaño

En serio, ¿quién asesora a Peña Nieto? El reciente escándalo sobre espionaje del su gobierno a ciertos personajes que le son incómodos, destapado por el New York Times hace ya casi una semana, nos dio cuenta de un tema que no nos es nuevo. Sería ingenuo pensar que es ajeno a nuestro país.

 

Los pronunciamientos exigiendo información, particularmente, de quienes fueron mencionados como sujetos de ese espionaje, no se hicieron esperar. Pero lo peor vino después, la respuesta tardía y errática del gobierno mexicano nos ha mostrado nuevamente su falta de estrategia comunicacional y de sentido común.

La cereza del pastel la puso nuestro Jefe del Ejecutivo al dejar entrever amenazaba a los periodistas que habían dado esta información: “espero al amparo de la ley, pueda aplicarse contra aquellos q han levantado estos falsos señalamientos contra el gobierno”.

Y no paró ahí, aceptó que él mismo ha sido sujeto de espionaje: “Somos una sociedad que la mayoría de las veces nos sentimos espiados. Yo mismo como Presidente de la República, recibo mensajes cuyo origen desconozco, pero procuro en todo caso ser cuidadoso en lo que hablo telefónicamente”.

Esto es tanto como asumir que su gobierno es absolutamente débil y que además fomenta la impunidad al no provocar su investigación, denuncia y castigo.

Después vendría la aclaración en su misma voz: “que no confundan lo que fue la indicación a la Procuraduría para que investigue si hay sustento en este tipo de afirmaciones o si hay alguien más que pretende confundir o dar soporte a este tipo de señalamientos”.

Cabe decir que, hace tiempo, este mismo gobierno aceptó el uso de inteligencia (espionaje) para combatir al crimen organizado y garantizar la seguridad nacional. Nada más lejos de la realidad, al menos no para esos fines. De ser así, tendrían que explicar cómo se les fugó el Chapo, Ayotzinapa, a los huachicoleros y demás bellezas criminales, corrupción y robo descarado de políticos varias veces señalados por su puerquero y que terminan, sin problema, sus periodos de gobierno o legislativos.

Pegasus, el software espía israelí, motivo del artículo del NYT, se vende solo a gobiernos y el de México no es la excepción. Con éste, se logra hackear  dispositivos móviles y controlar a distancia micrófono y cámara, entre otras gracias. Dicho programa, en particular, lo tienen el CISEN, la PGR y la Secretaría de la Defensa. Siendo así, debiera ser muy fácil deslindar responsabilidades o encontrar a los culpables del espionaje a personajes críticos que han sido brutalmente duros con la Administración Peña en la exigencia de transparencia o en la solicitud y aclaración de información en casos específicos.

Indigna, por muchas razones, el uso indebido de un programa adquirido con recursos públicos para usos políticos y de grupo, sirviendo a intereses ajenos al de todos los mexicanos como debiera ser el caso. Porque a mí, en lo personal, y calculo que a Usted tampoco, nos sirve saber de las conversaciones de  Carlos Loret o Carmen Aristegui.

Pero vayamos más allá. ¿Por qué de la filtración? Insisto, para nadie es nuevo este tipo de prácticas, ni siquiera para los alambreados. ¿Qué podría saberse y que han anulado con la difusión de esta información?. Una filtración ahora sería medianamente noticia asumiendo que es el gobierno quien realiza espionaje ilegal, o bien, ya no se atreverán a sacar información obtenida por estos medios porque sería tanto como aceptar que el gobierno efectivamente utilizaba recursos públicos para otros fines fuera de la ley.

Este escándalo vuelva a colocar a nuestro país y a sus gobernantes cerca de la corrupción, la ilegalidad, la falta de transparencia, el abuso del poder y la antidemocracia, pero también, de la estupidez. Pero en tanto, seguimos esperando más información, nos leeremos la próxima semana.

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