Sin duda las políticas del presidente estadounidense, Donald Trump, han puesto de cabeza a México y el mundo entero, todos los mexicanos e incluso en diversas partes del mundo consideran graves y ofensivas dichas iniciativas. El pasado 25 de enero, Trump, firmó la orden ejecutiva para comenzar la construcción de un muro fronterizo con México, aunado, a las amenazas de abandonar el Tratado de Libre Comercio, si no obtiene mayores beneficios para los estadounidenses.

Acciones, que desde diversos puntos de vista son consideradas populistas, y sin fundamentos, ya que la historia nos dice, que un muro no soluciona las problemáticas, por el contrario, diversos especialistas señalan que este será ineficiente, y no frenará el flujo de inmigrantes y drogas. La separación daña la vida económica y cultural de la región, además destruye los ecosistemas y pone en grave riesgo la continuidad de la biodiversidad.

México y Estados Unidos han mantenido un excelente intercambio comercial, donde la región fronteriza ha jugado un papel muy importante, ya que alberga importantes ecosistemas, altamente diversos y en buen estado de conservación, donde habitan un gran número de especies silvestres protegidas por ambos países.

Reconociendo esta riqueza natural y la consecuente responsabilidad compartida, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) incluye disposiciones ambientales que se complementan con un acuerdo paralelo; el Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN). El TLCAN es el primer acuerdo comercial que contempla compromisos en materia de medio ambiente, facilitando la cooperación en la conservación de América del Norte, además de tratar asuntos ambientales transfronterizos, tales como; la protección y conservación de hábitats y de especies de flora y fauna silvestre, poniendo mayor énfasis en las áreas naturales protegidas.

Riqueza biológica transfronteriza

Es difícil imaginarnos que estas lejanas y áridas regiones alberguen ecosistemas con una gran riqueza biológica. En esta región habitan aproximadamente 446 especies de aves, 75 de mamíferos, 11 de anfibios, 56 de reptiles, 3,600 de insectos y más de 1,300 de plantas.

Esta riqueza natural ha servido para que ambos gobiernos hayan establecido áreas naturales transfronterizas, como la Reserva de la Biosfera “El Pinacate” y “Gran Desierto del Altar” -consideradas Patrimonio de la Humanidad-, en Sonora; su contraparte en los Estados Unidos, el “Organ Pipe Cactus National Monument”, en Arizona; el “Big Bend National Park” en Texas y “Maderas del Carmen”, en Coahuila; y la “Reserva de la Biosfera Janos”, en Chihuahua.

Muros contra los corredores biológicos migratorios

Las especies que aquí habitan utilizan ambos lados de la frontera durante sus movimientos migratorios cotidianos, en busca de refugio, zonas de apareamiento, alimentación, cría y reproducción. Algunas especies como los berrendos y bisontes americanos, han utilizado estas rutas migratorias desde hace miles de años.

Uno de los corredores biológicos más importantes se localiza en los estados de Chihuahua y Sonora, en México; Arizona y Nuevo México, en los Estados Unidos. Corredor que contiene una gran biodiversidad, derivado de sus múltiples ecosistemas -pastizales áridos, zonas de matorral y bosques de pino y encino-. Aquí coexisten poblaciones en peligro de extinción, como; el oso negro, jaguar, berrendo, borrego cimarrón y la única población de bisonte americano silvestre en el norte de México y suroeste de los Estados Unidos. Esta pequeña población no mayor a 150 ejemplares de bisontes, es la única en nuestro país que no se encuentra confinada por alguna barrera física, la cual se mueve a través de este corredor para obtener alimento, agua y refugio.

Un desastre ecológico inminente

El gobierno mexicano debe dejar en claro, que la construcción del muro fronterizo pone en grave riesgo la continuidad biológica y evolutiva de la biodiversidad, sus impactos pueden ser irreversibles, ya que pueden ocasionar la desaparición o reducción de las áreas de distribución natural, dando como resultado que las poblaciones de especies silvestres disminuyan o simplemente desaparezcan. Se impediría el libre tránsito de los ejemplares a las áreas de alimentación, refugio  (invierno – verano), y de reproducción, obstaculizando el flujo genético entre las poblaciones -ahora divididas-, poniendo en riesgo su continuidad a largo plazo.

La presencia de personas y maquinaria involucradas en la construcción, mantenimiento y vigilancia del muro, provocaría serias perturbaciones y alteraciones a los ecosistemas y biodiversidad, garantizando la extinción de muchas especies de flora y fauna silvestres de la región.

MVZ. Antero Carmona Omaña

Médico veterinario por la UAEMex. Ambientalista, incansable difusor de la protección, conservación y desarrollo sustentable de los recursos naturales, y promotor del trato digno y bienestar animal.