La preocupación empezó hace mucho, cuando una enorme grieta de 200 kilómetros de extensión puso en riesgo a una inmensa masa de hielo de la Antártida. En la zona norte del continente blanco, conocida como Larcen C, el desprendimiento de casi 500 kilómetros cuadrados del bloque ponen en riesgo el medio ambiente en todo el planeta.
La organización Greenpeace advirtió que es inminente que se convierta en un iceberg. Sería uno de los tres más grandes de los últimos años. Las consecuencias “están por verse, pero lo claro es que dejará a la Antártida en una situación de mayor vulnerabilidad respecto de futuras rupturas”, comunicó la coordinadora de Océanos en Greenpeace, Estefanía González.
Se estima que cuando toda esa enorme masa de hielo se hunda en el mar, las aguas del planeta se elevarán unos 10 centímetros, lo que generaría consecuencias devastadoras en amplias zonas urbanas ubicadas en zonas costeras bajas.
Según los especialistas, lo que comenzó como una gran grieta se transformó, a pasos acelerados, en un quiebre profundo y extenso que alcanza el tamaño de la mitad de Puerto Rico.